viernes, 1 de marzo de 2019

JAVIDÚ: CARTAS DESDE PRISIÓN

Patricio de la Fuente - El Siglo de Torreón
Ninguna mujer ha caído en la perdición, nunca sin la ayuda de un hombre”
— Abraham Lincoln
Hace seis años todo era buenaventura, estaban de regreso en Los Pinos y el futuro se advertía dorado -vaya que literalmente lo fue- para una nueva camada de gobernadores priistas. Según el entonces presidente y cachorro de la “revolución de Atlacomulco”, dichos cuadros le daban bríos al partido hegemónico. Tras doce años de transición que nunca terminó de cuajar del todo, la enfermedad quiso demostrarnos que era mejor que el remedio. Así nos fue.
No lo digo a la distancia. Queda para la historia el video donde Enrique Peña Nieto se deshizo en elogios hacia quienes consideraba dignos representantes del nuevo PRI y sus mejores prácticas: Roberto Borge, César Duarte y Javier Duarte de Ochoa. Viéndolo en retrospectiva, seguramente Peña Nieto quiere darse de topes desde el exilio de impunidad pactada, en el que sin pena ni gloria habita porque a la hora de los saldos y las culpas, que el PRI no esté hoy en Los Pinos en mucho se debe precisamente a los Borges, Duartes y otros virreyes del serpentario tricolor.

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