- El presidente encargado busca recuperar la iniciativa en un país abatido tras más de cien horas de apagón eléctrico
Juan Guaidó se abrió paso entre la multitud, subió a la parte trasera de un vehículo, de ahí salto a un camión y dio una última zancada con la que logró llegar a la tarima principal. A esa hora, casi doce de la mañana hora local, miles de personas esperaban en la avenida Cedeño bajo el inclemente sol de la ciudad de Valencia la aparición del presidente encargado de Venezuela. “Eso solo lo puede hacer cuando alguien viene del movimiento estudiantil”, comentó un joven universitario a su novia al ver la agilidad con la que el líder opositor, de 35 años y casi 1’90 metros de altura, se movía por un caótico pasillo humano que parecía diseñado para impedir su llegada.
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