- La masacre en la escuela expone a un país enfermo por el odio
Cuando Jair Bolsonaro firmó el decreto facilitando la posesión de armas en Brasil, la profesora Marilena Umezu escribió en una red social: “Estamos a favor del porte de libros, ya que la mejor arma para salvar a los ciudadanos es la educación”. El 13 de marzo se convirtió en un cuerpo acribillado en el suelo. Marilena estaba entre los siete muertos de la escuela estatal Professor Raul Brasil, en Suzano, en la región de São Paulo. Dos exalumnos entraron en el edificio disparando y después se suicidaron.
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