Leonardo Curzio - El Universal
Fue la promesa de campaña más alentadora. Era tranquilizadora para quienes percibían como un peligro que la izquierda asumiera el gobierno, porque es imposible plantear un cambio de modelo y al mismo tiempo crecer a los niveles prometidos. No se puede ser al mismo tiempo un revolucionario y un promotor del crecimiento. Transformar un país en cualquier sentido, tiene siempre implicaciones económicas porque la alteración del estatus quo suele afectar las condiciones que explican el (mediocre) crecimiento pero crecimiento al fin. Es fácil criticar un 2% cuando se es oposición, pero es oro molido cuando se es gobierno y las posibilidades de crecer al 1% son mayores que la cifra anterior.
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