José Antonio Crespo - Vanguardia
Sin duda hay un choque de visiones y expectativas entre dos bloques marcadamente diferenciados en la sociedad mexicana. Consecuencia de la polarización que vivimos. Por un lado, un grupo minoritario (entre 20 y 30 por ciento según las encuestas) incluye a muchos de quienes no votaron por López Obrador, y a pequeñas élites de expertos en diversos temas, analistas, académicos, organizaciones cívicas, la comentocracia crítica, grandes empresarios e inversionistas. Este grupo minoritario no ve las cosas con mucho entusiasmo; registra desconfianza sobre las medidas económicas del Presidente, sobre la violencia y la inseguridad que han ido al alza. En contraste, hay un enorme bloque de entre 70 y 80 por ciento de la población formado por militantes y votantes de Morena, y muchos otros que sin haber sufragado por AMLO participan ya del entusiasmo sobre la “cuarta transformación”. Consideran en mayor o menor grado que las cosas van bien, que la economía está creciendo, que la seguridad mejora y que la corrupción está descendiendo de manera importante.
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