Después de muchos años de ofrecerse como un ejercicio del periodismo de investigación, la cobertura del caso Watergate por Bob Woodward y Carl Bernstein en el The Washington Post se ha ido decantando como una vasta operación clandestina de inteligencia de los servicios del FBI para derrocar al presidente Nixon.
Los datos importantes deben reposicionarse para entender el objetivo final de Woodward con su libro Fear: Trump in the White House. En los setenta, Woodward hizo su servicio militar en los servicios de inteligencia de la marina en un grupo de espionaje dedicado a la decodificación. Una vez traducidos cables de espionaje, el joven Woodward era el encargado de llevarlos en sobre cerrado a la oficina del Asesor de Seguridad Nacional de Nixon, el general Vernon Walters.
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