No se trata sólo del dinosaurio priísta Manuel Bartlett Díaz en Morena de López Obrador. También está el caso de Porfirio Muñoz Ledo, defensor de Gustavo Díaz Ordaz después de la represión al movimiento estudiantil del 68 y ahora en 2018 entregándole la banda presidencial a López Obrador.
Nada más simbólico para conmemorar los 50 años del movimiento estudiantil que un diazordacista encumbrándose en un gobierno de la alternancia. Con Bartlett y Muñoz Ledo el morenismo es una versión del viejo PRI.
Muñoz Ledo también carga en su biografía priísta el caso de la gubernatura de Nayarit en 1975: como presidente del PRI para manejar la campaña del candidato José López Portillo, Muñoz Ledo le quitó la gubernatura ganada al líder socialista Alejandro Gascón Mercado para entregársela al candidato priista coronel Rogelio Flores Curiel, jefe de la policía del DF el 10 de junio de 1971 en que ocurrió el halconazo: grupos de choque del gobierno del DF atacaron estudiantes en la calle de la Ribera de San Cosme.
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