Jorge Zepeda Patterson - El Siglo de Torreón
EL cuadro de asociados, colaboradores y nuevos amigos de Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en una arca de Noé inmensa que da abrigo a todo aquél que busca refugio. Sin distinción de especie, pasado o familia política a la que se haya pertenecido, el Peje acoge a todo a lo que van tirando los otros partidos políticos. Algunas nuevas adquisiciones han levantado revuelo, como la de la panista Gabriela Cuevas quien puso dinero público y exigió el desafuero del tabasqueño hace doce años o Greg Sánchez, el ex alcalde de Cancún que pasó un tiempo en la cárcel acusado de tráfico de inmigrantes y lavado de dinero. Pero Andrés Manuel suma y sigue sumando, no hay pecado que no pueda borrarse gracias al milagro de la conversión.
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