miércoles, 24 de enero de 2018

EL NUEVO ANDRÉS MANUEL

Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Mucho cambió Andrés Manuel López Obrador de la campaña presidencial de 2006 a la de 2018. Aquél dogmático, fundamentalista y puritano al grado del absurdo, está en el baúl de los recuerdos, y ha dado paso a un pragmatismo que le está dando frutos concretos. López Obrador se ha salido del castillo de la pureza en el que se escondía y finalmente, como son normalmente los políticos, se está ensuciando las manos. Alianzas impensables son ahora realidad, y acercamientos con viejos adversarios y enemigos son parte de su estrategia de sumar a todos los inconformes con su entorno y sus realidades inmediatas, que están viendo en él una esperanza de cambio y, que nadie se engañe, de revanchismo.

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