- La expresidenta asegura que si la justicia no inhabilita a su antecesor, "él ganará las elecciones" del próximo octubre
Un año y medio después de ser destituida por una maniobra que encabezó su hasta entonces número dos, Michel Temer, la primera mujer que alcanzó la presidencia de Brasil ha vuelto a la escena. Dilma Rousseff, generalmente poco afecta a las entrevistas, ha dedicado unos días a encuentros con la prensa con un objetivo: defender ante la opinión pública a su antecesor y compañero del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva. El expresidente, el mejor situado en las encuestas para vencer en las elecciones del próximo octubre, se someterá este miércoles a un juicio sobre el recurso que presentaron sus abogados contra la condena a nueve años y medio de prisión, acusado de recibir como soborno un apartamento en la playa. Para Rousseff (Belo Horizonte, 1947), todo lo ocurrido en Brasil en el último año y medio es producto de un "golpe" que se inició con el impeachment que la apartó de la presidencia y ahora continúa con el juicio contra Lula.
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