Salvador García Soto - El Universal
Muchos se preguntan si Andrés Manuel López Obrador de 2006 cambió en algo con relación al del 2018. Y si hay cambios evidentes en el comportamiento y el estilo de hacer política del aspirante presidencial: no abandonó las formas verticales y autoritarias de ejercer su liderazgo político, pero si moderó su carácter, al menos en público, donde sus expresiones ya no son tan soberbias como las de aquel candidato que hace 12 años pecaba de confiado y se sentía anticipadamente presidente.
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