martes, 10 de octubre de 2017

LAS INDOMABLES FINANZAS DE DIOS

  • La reforma económica de Francisco sufre la baja de dos de sus máximos responsables, resucita viejas luchas de poder y algunos recelos ante el escrutinio de gestores laicos
Daniel Verdú - Roma - El País
Las finanzas del cielo se comportan cíclicamente en la Tierra como un volcán en eurupción. Tras años de turbios manejos, banqueros muertos, acusaciones de blanqueo de capitales y cuervos sobrevolando el Vaticano, Benedicto XVI se propuso ordenar el laberinto que conforman las cuentas de sus más de 100 entes independientes. No salió bien, y la derrota de aquella y otras empresas quedó resumida en el diario oficial del Vaticano cuando Joseph Ratzinger, con 86 años y un estado de salud razonable, dio un inesperado paso al lado sin aparente motivo: “Un pastor rodeado por lobos”, señaló L'Osservatore romano. Han pasado cinco años y Francisco ha dedicado un enorme esfuerzo por completar el trabajo de su predecesor. Hay buenas noticias: reducción del déficit, nuevos órganos de control, cierre de cuentas sospechosas y mayor transparencia. Pero dos de los tres vértices más importantes de la reforma están descabezados y se han desatado nuevas guerras. Cada cierto tiempo vuelven a oírse los mismos aullidos.

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