La reactivación del crecimiento se mantiene más como ilusión que como palabra cumplida. Los cambios en las proyecciones para este año, recientemente anunciadas por las principales consultoras privadas, indican una mejoría pero, de cara a lo poco logrado en esta materia en los últimos 10 años, o frente a las necesidades de la población en materia de bienes básicos, como la salud o la educación, sus alcances son ridículos.
Las tasas registradas en lo que va del año mejoran las primeras previsiones pero, incluso si la dinámica económica registrada se mantiene, no superan 3 por ciento anual. Tampoco ofrecen la posibilidad de un salto que pudiera encaminar la producción hacia la trayectoria perdida hace ya muchos lustros.
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