- El problema no es qué acabará con Trump, sino cuántos podrían verse implicados
La historia está hecha de hitos, buenos y malos, pero en la historia de Estados Unidos faltaban hitos vulgares que pusieran en peligro la estabilidad y la seriedad institucional que ha costado más de doscientos años conseguir. Nunca la democracia estadounidense ha estado tan enferma. Incluso los cerebros más fríos y más de derechas del establishmentpolítico se sienten ante un precipicio porque Donald Trump vulnera, a diario y a todas horas, el juramento que le obliga a proteger y defender la Constitución.
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