- El presidente fulmina a Comey después de que este reconociese que se equivocó en su declaración bajo juramento
Donald Trump es un superviviente. Antes dispara que calla. Y así lo ha demostrado con el director del FBI, James Comey. El presidente de EEUU puso fin hoy a su carrera, cuando vio que se había vuelto un peligro para él. Pocas horas después de que Comey reconociese errores graves en su declaración ante el Comité Judicial del Senado sobre el caso de los correos privados de Hillary Clinton, la Casa Blanca anunció su destitución fulminante. Para justificar la caída del director del FBI, que se enteró cuando hablaba con sus empleados en Los Ángeles, Trump se apoyó en una repentina recomendación del fiscal general y su ayudante que considera inadmisible su comportamiento al haber cerrado en julio pasado el caso de los emails de Clinton sin haber permitido a la fiscalía actuar. Una medida que Trump nunca perdonó, pero que tanto demócratas como republicanos daban por zanjada. Comey había sido elegido por Barack Obama y terminaba su mandato en 2023.
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