A pesar de engaños, distracciones, desprecios, gestos malhumorados y una agenda que no varía, el gobierno mexicano no sólo parece no entender el juego bilateral de Donald Trump, sino que insiste en mantener la dependencia geopolítica, social, económica y de seguridad nacional de los Estados Unidos.
Ante la decisión de no reconstruir el modelo de desarrollo nacional ni ofrecerle a mis migrantes deportados una opción dentro de México, el gobierno mexicano considera que la lógica liberal derrotará a Trump y que la Casa Blanca regresará al buen camino. Sin embargo, cada día se consolida la certeza de que Trump encabeza una contrarrevolución tradicionalista y puritana y que está gobernado para la reelección en el 2020 en función de su agenda ultraconservadora.
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