- El presidente se desmarca de la trama rusa, pero deja la puerta abierta a la sospecha sobre sus colaboradores
"No y no". Donald Trump ha decidido fortificarse ante el escándalo de la trama rusa. Primero se considera víctima de una "caza de brujas", luego niega cualquier acusación y finalmente deja a sus colaboradores, esos 17 asesores que tuvieron contactos con Moscú, en manos del destino. "No hubo connivencia mía y de mi campaña, pero solo puedo hablar por mí, con Rusia. Cero", afirmó el presidente de Estados Unidos en una conferencia de prensa en la que intentó pasar de puntilas sobre el terremoto que ha agitado la Casa Blanca y marcará su mandato.
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