El interés por el proceso electoral de 2018 ha llevado a que, primero, los banqueros que operan en México y luego la calificadora Fitch decidieran analizar las consecuencias económicas del populismo. En su reciente conferencia, convocada para analizar los temas del Desempeño económico, populismo y relaciones comerciales. Perspectivas de la economía mexicana, Fitch Ratings ha advertido lo obvio: el proceso electoral de 2018 es muy importante. Su planteo, como empresa que anticipa las implicaciones de las situaciones actuales en la sustentabilidad futura de la deuda pública y privada, es que un eventual triunfo de López Obrador significaría más volatilidad financiera. Para justificarlo reconoce que el presidente Peña Nieto tiene la más baja aceptación para un presidente en dos décadas, es decir, está peor calificado que Zedillo, Fox y Calderón. De allí que pueda ocurrir un triunfo de la oposición.
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