- La pretensión de Macron se emparenta más con la experiencia escandiva que con las proclamas de Reagan o Thatcher
Xavier Vidal-Folch - El País
En la tradición estatista francesa, proclamarse liberal —o sus distintos énfasis: socioliberal o socialista liberal— es herejía. Pocos copiarían la fe “socialista a fuer de liberal” de un Indalecio Prieto, aunque ese sea el perfil de iconos como Pierre Mendès-France o Jacques Delors.
Por ello, al liberal se le tilda de su caricatura extrema, neoliberal: el partidario de achatarrar la Administración (salvo la militar), de aplanar la inversión pública, de encoger la protección social, de destruir los sindicatos, de impuestos hacia cero.
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