- El nuevo presidente francés encarna el viejo sueño centrista de superar la división entre izquierda y derecha. Frente a su programa europeísta y moderado, podemos esperar una oposición radical y una demagogia virulenta
He aquí pues al octavo presidente de la Quinta República al pie del cañón. Evaluemos en primer lugar la proeza de aquel que, en opinión de algunos de los que lo han apoyado, no deja de ser un “desconocido” en el mundo de la política. Para unos, es el heredero de François Hollande, es decir, una figura de la izquierda reformista. Para otros, es la encarnación del capitalismo “oligárquico”, es decir, una figura de la derecha más antisocial.
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