- El Departamento de Justicia elige al respetado Robert Mueller, que dirigió el FBI de 2001 a 2013. Trump insiste en que una "investigación completa" demostrará su inocencia
La presidencia de Donald Trump ha entrado en terreno minado. Sus presiones al responsable del FBI para que cerrase la investigación sobre las conexiones del consejero de Seguridad Nacional con la trama rusa han elevado la crisis que azota Washington a magnitudes desconocidas. El presidente se enfrenta no sólo a un exdirector del FBI ofendido y decidido a revelar sus maniobras más oscuras, sino también a dos comités parlamentarios y, desde anoche, a un investigador especial para el caso, el reputado Robert Mueller, director del FBI de 2001 a 2013. A cuatro meses de su investidura, el asedio crece.
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