Trump nos tiene exhaustos; no tanto por sus órdenes ejecutivas que vaya que tienen lo suyo, sino por sus veleidades y oscilaciones, todas ellas cargadas de incertidumbres potenciales y globales, así como de capacidades destructivas. Nos ha obligado a asumir la existencia de una geopolítica que condiciona, determina vidas y haciendas y hasta el propio movimiento glaciar de la geoeconomía. Y de esto sabemos mucho y sospechamos más los mexicanos, los únicos vecinos subdesarrollados de la magna potencia imperial que insiste en dominar y mandar en el mundo.
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