- Estados Unidos no puede aguantar mucho más una política exterior tan absurdamente beligerante
urante los dos últimos meses, la gente sensata ha estado intranquila preguntándose para sus adentros si el Gobierno de Trump podía meternos en una crisis de política exterior, o incluso en una guerra.
Esa preocupación era, en parte, un reflejo de la adicción de Donald Trump a la grandilocuencia y la fanfarronería, que encajan a la perfección en Breitbart y en Fox News, pero no casan bien con los Gobiernos extranjeros. Pero también era el reflejo de una fría visión de los incentivos con los que se encontrará el nuevo Gobierno: a medida que los votantes de clase trabajadora empiecen a darse cuenta de que las promesas del candidato Trump sobre el empleo y la sanidad eran falsas, las distracciones exteriores resultarán cada vez más atractivas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario