En el pueblo El Tremesino, Michoacán –en el estado que más recibe remesas a nivel nacional–, el campesino Benjamín recibe dólares de sus dos hijos que trabajan en Kansas, Estados Unidos. Dionisio pinta y Ofelia recoge huevo en las granjas. “Me echan mucho la mano”, afirmó vía telefónica. Venía de trabajar en el rancho. En el poblado, ubicado en el municipio Susupuato, no hay más de 200 casas. “Me sirve para comprar comestibles que uno necesita en la casa y para pagar a un ayudante; tengo a mi señora enferma. Lo que gano aquí no es comparación con lo que me mandan”, aseguró.
Durante 2016, los mexicanos que trabajan en Estados Unidos aceleraron el envío de dólares a sus familias luego de que el ahora Presidente Donald Trump expusiera su plan de bloquearlas o añadirles un impuesto para pagar el muro. El total llegó a casi 27 mil millones de dólares, cantidad no registrada desde antes de la crisis financiera de 2008. ¿Trump logrará frenar todo un sistema financiero internacional interconectado? La experta en migración y remesas Carla Pederzini no lo descarta. Los migrantes allá tampoco, dicen. Pero buscan alternativas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario