Raymundo Riva Palacio - El Financiero
Alberto Silva Ramos fue un funcionario multiusos en el gobierno de Javier Duarte en Veracruz. Alcalde en Tuxpan, dos veces director de Comunicación Social, secretario de Desarrollo Social y a quien quería el exgobernador que fuera su sucesor. Era el ideal. Fuero tendrían él y su delfín. Duarte no pudo imponerlo, pero lo hizo diputado federal, cuyo blindaje buscará la Procuraduría General de la República le sea quitado, una vez que concluya una investigación en su contra. El presunto delito: la utilización de 18 empresas fantasma en 12 dependencias, mediante las cuales se desviaron 502 millones de pesos en 2014 bajo la fachada de gastos de “promoción y publicidad”.
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