Linaloe Flores - Sin Embargo
Felipe Calderón Hinojosa –quien gobernó México de 2006 a 2012– lanzó la ofensiva más cruenta de la historia moderna. En la decisión pesó su circunstancia política, marcada por la falta de legitimidad que no de legalidad. Pero también su biografía y personalidad. El Presidente, aficionado al corrido “El Hijo Desobediente”, escuchó muchas veces: “La batalla se está perdiendo”. Sin embargo, no quiso o no pudo detenerse. Las consecuencias se reflejaron en una galería de horrores, presente diez años después.
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