domingo, 16 de octubre de 2016

EN EL CASO DUARTE, CHANTAJES POLÍTICOS, MÁS QUE ÁNIMO DE JUSTICIA

  • Los efectos de la separación del gobernador priista de Veracruz, se reflejarán en las elecciones de 2017 y en las presidenciales de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (Apro).- El priista Javier Duarte se separó del gobierno de Veracruz dejando al estado inmerso en una crisis política cuyos efectos muy probablemente se reflejarán en las elecciones de 2017 y en las presidenciales de 2018, además de que podrían generar una crisis de gobernabilidad.
El vacío de poder que vive la entidad caldea los ánimos en los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional. Faltan seis semanas para que el panista Miguel Ángel Yunes Linares tome las riendas, y en el seno de ambas organizaciones sus militantes piden las cabezas de uno y otro político.

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