En los últimos años, las finanzas públicas en México presentan una situación contrastante. Mientras que la recaudación de ingresos refleja la puesta en marcha de una política reactiva y acertada, la política de gasto se muestra mucho menos estructurada. El resultado general es que la recaudación de ingresos no ha sido suficiente para compensar las presiones del gasto público y la deuda pública ha aumentado en forma considerable. En los dos años y medio que le quedan a la administración actual del Presidente Enrique Peña Nieto, será necesario tomar las medidas necesarias para detener, en lo más posible, el crecimiento de la deuda y evitar una carga excesiva para las generaciones futuras.
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