- Incluso los partidarios más fervientes de la Unión Europea deberían respirar aliviados
- EDITORIAL | Política de altura
PAUL KRUGMAN / El país
Europa esquivó una bala el domingo. Frustrando muchas predicciones, los votantes griegos respaldaron con contundencia el rechazo de su Gobierno a las demandas de los acreedores. E incluso los partidarios más fervientes de la Unión Europea deberían respirar aliviados.
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