- Ha habido un error de diagnóstico: el problema griego es de solvencia, no de liquidez
JOAQUÍN ESTEFANÍA / El País
En los albores de la Gran Recesión se discutió si el problema bancario era de liquidez o de solvencia. Sus dificultades se resolvieron inyectando liquidez a paladas y recapitalizando los bancos con cantidades ingentes de dinero público. Con Grecia no se ha actuado del mismo modo: se ha insistido en la urgencia de dinero a corto plazo y se ha olvidado que el país no tendrá salida sin una reestructuración de su ingente deuda pública. Pocos siguen insistiendo en que los créditos son pagables en cómodos plazos, como todavía se decía hace escasas semanas. Ha aumentado el consenso acerca de que cualquier salida pasa por una quita (en cantidades, tipos de interés o plazos). Hasta el FMI ha reconocido el fin de la ilusión económica. Como ha escrito con ironía el politólogo Fernández-Albertos alguien debería confirmar si el departamento de investigación y el departamento de operaciones del FMI se hablan.
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