Mariano Ruiz Funes / El Financiero
La información sobre la solidez de la recuperación de la actividad económica en los últimos meses ha sido “volátil” y, en algunas ocasiones, aparentemente contradictoria. Ese fue el caso durante los primeros cuatro meses de 2015. Hace algunas semanas el INEGI anunció que el PIB en el primer trimestre de 2015 registró una tasa de crecimiento anual de 2.5% a tasa anual, pero de sólo 0.4% (desestacionalizada) con respecto al trimestre inmediato anterior, lo que confirmó la tendencia “plana” de la actividad económica que se observa desde principios de 2013. No crecemos más de 2-2.5% desde ese periodo. El comportamiento del PIB fue relativamente sorpresivo dada la evolución que habían registrado diversos indicadores del comercio, los servicios no financieros e, incluso, algunos rubros de la industria manufacturera como el automotriz y la construcción; no obstante, se anticipaban efectos negativos en el crecimiento derivados de la contracción de la economía estadounidense y de la desaceleración de las exportaciones.
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