- Las instituciones que representan a estos especialistas deberían hacer algo sobre los problemas de comunicación que persisten
JUAN IGNACIO BARTOLOMÉ / El País
Pensando en westerns y pianistas, en la línea abierta por Santiago Carbó (“No disparen al economista”. El País, 15-4-2015), me viene a la memoria aquella conocida escena en que el pianista aporreaba el piano del salón con un mono encaramado a su hombro. Un parroquiano le pregunta “¿sabe porque el mono mete su cola en mi whisky?” El pianista responde “no la recuerdo, pero si me la tararea…” Tal vez el parroquiano, sospechando que le están tomando el pelo, sintiera la tentación de dispararle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario