Samuel García / 24 Horas
Uno de los asuntos más sensibles para los inversionistas, empresarios
y analistas económicos tiene que ver -como en el deporte- con las
reglas del juego. Cuáles son, con qué claridad están definidas, si
facilitan o no el juego para los involucrados y -más importante aún- si
el árbitro que las vigila las hace respetar contra viento y marea.
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