- El discurso de Draghi puede caer en el vacío en la lenta y anonadada política europea
El BCE ha entendido que la deflación está a las puertas y se ha lanzado
al ataque en soledad. Habrá que ver, si visto lo visto, el guante
arrojado a los gobiernos europeos se recoge. Más bien parece que anda
suelto y nadie quiere acercarse a él. El BCE sigue en espera de
refuerzos para ganar a la batalla a la deflación pero las perspectivas
siguen siendo, hoy por hoy, reducidas. . Hay elementos de sorpresa en
las decisiones adoptadas por el BCE que, en su conjunto, gustan tanto
por su coraje como asustan por las causas que los motivan. Bajaron los
tipos hasta un nivel que agota definitivamente el recorrido de la vía
condicional de expansión monetaria. Además, se impusieron tipos aún más
negativos en la facilidad de depósitos que pueden impulsar algo más el
mercado interbancario. Por otro lado, se inicia la vía menos
convencional, la de compra de activos titulizados. Y, como remate, hubo
consenso amplio respecto a estas decisiones. Todo ello lleva a pensar,
por un lado, que el BCE ha visto lo que todos vemos y no le ha gustado
pero la velocidad y lo inesperado de la acción también sugiere que lo
que nosotros no vemos y ellos sí les ha gustado aún menos.
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