Economist Intelligence Unit / La Jornada
La escasez de agua ha sido un problema de larga data en México, debido
al clima, la exposición a desastres naturales y una desigual
distribución geográfica de recursos de agua dulce en relación con los
principales centros de población. En los meses pasados, el presidente
Enrique Peña Nieto ha resaltado planes de su gobierno para construir
infraestructura y otras medidas destinadas a elevar el suministro. Sin
embargo, no está claro si estos planes lograrán los efectos deseados a
corto plazo, pues no es probable que se aborde el delicado asunto de las
tarifas, pese a la afirmación de Peña de que la era del agua fácil y
abundante ha llegado a su fin en México y el mundo.
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