Alberto Tovar / El Financiero
Las deudas no deben ser una forma de vida, pero sí son parte de
nuestra vida. Sería simplista tachar de indebido cualquier decisión de
crédito; a fin de cuentas representan, en el terreno de las finanzas
personales, una vía para crecer y disfrutar. Por el contrario, un mal
manejo puede significar toda una catástrofe.
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