Jorge Suárez Velez / El Financiero
Uno jamás consideraría poner caras instalaciones y muebles hechos a la
medida en una casa sin cimientos. Eso es lo que hacemos con las
reformas. Podemos ser más o menos críticos u optimistas sobre éstas,
pero claramente no bastan para que el país se desarrolle. Seguimos sin
cimentar una construcción a la que le vamos agregando pisos,
arriesgándonos a que todo se desplome.
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