La secta de Romney ha construido una ‘historia de
éxito’ típica americana, hecha de espíritu emprendedor, trabajo e
individualismo, sentido comunitario y recelo del Estado. Son en realidad unos “supernorteamericanos”
Uno de los aspectos que más les
caracterizan es su esfuerzo misionero, su afán de proselitismo
Su ideología de fundamentalismo
capitalista les lleva de forma natural a los republicanos
Roberto Toscano / El País
En las
próximas elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos Obama tendrá como
contrincante a un candidato mormón, Mitt Romney. Históricamente, el sillón
presidencial siempre ha sido virtual monopolio de políticos blancos
pertenecientes a las corrientes protestantes mayoritarias, principio conculcado
por vez primera con la elección de John Fitzgerald Kennedy, un católico, y nuevamente
infringido en 2008 con la elección de un afroamericano, Barack Obama. ¿Habrá
llegado ahora el momento de una tercera excepción, la de un presidente mormón?
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