Samuel García / 24 Horas el
Diario sin Límites
Llegó
la hora para Guillermo Ortiz. A la muerte del empresario Roberto González
Barrera, la cabeza visible y ejecutor de las decisiones importantes en el Grupo
Financiero Banorte durante la última década, es Ortiz Martínez quien toma el
relevo al timón del tercer grupo financiero del país y, sin duda, uno de los
que mejor se ha gestionado, entre los bancos que operan en el país, junto al español
BBVA Bancomer de acuerdo a los indicadores disponibles.
La tarea
para Ortiz no será nada fácil. Si bien es un hombre con amplia experiencia en
la administración pública en cargos de alto nivel -como conducir la secretaría
de Hacienda o encabezar la Junta de Gobierno del Banco de México- ésta es su
primera experiencia en una posición ejecutiva en el sector privado. Y es que
las presiones que imponen los competidores del mercado, la exposición a las
demandas de los consejeros y las exigencias propias de los inversionistas por
alcanzar resultados, no eran asuntos cotidianos para el ex funcionario público.
Si bien
Roberto González Barrera ejercía el control de la sociedad con 14.83% de las
acciones, porcentaje que incluye la de sus hijos Bertha y Juan Antonio
González, también son relevantes las posiciones accionarias que mantienen
Alicia Montemayor de Villarreal, Javier Martínez Ábrego, la posición accionaria
aún vigente de los socios de IXE, así como las diversas posiciones accionarias
de bancos de inversión (por cuenta de terceros) como JPMorgan, Bank of New York
Mellon, BNP Paribas, Citibank, State Street Bank, entre otros. Accionistas que,
ahora, exigirán cuentas a la administración que encabeza Ortiz y a quien no
conocen -a ciencia cierta- en su rol de banquero privado, dado que la figura,
presencia y experiencia empresarial de Roberto González Barrera era abrumadora
en todos los rincones de Banorte, generando un clima de confianza entre los
accionistas.
Pero
Ortiz también enfrentará el reto de la sucesión accionaria de Don Roberto que
aún no ha sido dada a conocer. Si bien sus hijos Bertha y Juan figuran como
accionistas con una sexta parte del paquete accionario atribuido a Don Roberto,
es probable que una parte importante del paquete personal de Don Roberto se
distribuya entre el resto de sus hijos, entre los que figura su hija Graciela,
esposa de Carlos Hank Rhon, dueño del Grupo Financiero Interacciones y con
quien, en algún momento, hubo negociaciones para fusionar ambos grupos. Así que
el presidente de Banorte tendrá que echar mano no sólo de sus mejores
habilidades políticas, que las tiene, para conducir este barco; sino también
dejar constancia, rápidamente, que tiene olfato y capacidad suficientes para
hacer crecer los negocios de Banorte.
La
llegada de Guillermo Ortiz al banco fue producto de su larga amistad con
Roberto González Barrera, quien siempre supo granjearse a los funcionarios
clave del gobierno, a los líderes priistas y fue uno de los principales
financiadores de sus proyectos políticos.
Ortiz fue
el candidato idóneo para encabezar el banco, según Don Roberto. Ahora Ortiz
tendrá que confirmarlo ante los accionistas.
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