lunes, 7 de febrero de 2011

TELEVISIÓN AMARILLA

Ezra Shabot / El Universal
El amarillismo periodístico tiene diversas versiones en cuanto a su origen. Una de ellas se refiere a una serie de periódicos vespertinos en la Francia del siglo XIX, publicados en papel amarillento y que reproducían eventos de distinto tipo, deformando su contenido y exaltando la violencia, los hechos de sangre, el escándalo y reproduciendo irresponsablemente los prejuicios de la época. El tiraje de estos diarios crecía por el consumo de aquellos iletrados que veían en estos diarios la verdad censurada en los periódicos serios de la época.
En algunas regiones de Europa, los dueños de estos diarios se financiaban con el chantaje de publicar el nombre de las personas fallecidas y el médico que las atendió, obligando a los galenos a pagar para que su nombre no apareciera. Estos medios subsisten, pero su influencia disminuyó con la proliferación de otras opciones sólidas y profesionales que son reconocidas por la propia sociedad. La British Broadcasting Corporation se había caracterizado desde sus orígenes por ser portavoz de noticias y análisis de primer nivel, incluso durante la Segunda Guerra Mundial siendo una voz de esperanza.
Su autonomía frente al gobierno británico fue durante décadas símbolo de lo que una empresa pública de comunicación debe ser, como alternativa a la radio y televisión comerciales en su programación y en su independencia de intereses particulares. Sin embargo, la competencia en el mundo globalizado llevó a esta empresa a romper con sus principios fundacionales, y entrar en el terreno de la lucha por los mercados en donde todo se vale. Un programa como Top Gear, cuya enorme popularidad se basa en insultar, ofender y ridiculizar a distintas nacionalidades incluyendo la inglesa, es hoy parte de la línea editorial de la BBC. Suponer que en el mundo de la comedia se vale todo, hasta el racismo más ramplón, es haber caído a lo más bajo, sin responsabilizarse por los efectos sociales derivados.
Los comediantes de la Alemania nazi hacían lo mismo que la BBC legitima hoy, con la diferencia de no burlarse de sí mismos, lo que no elimina la responsabilidad en los racistas ingleses. La disculpa de la BBC por la sátira xenófoba dice en una parte: “El show Top Gear utiliza la comedia en torno a estereotipos nacionales, algo que se permite dado que se considera importante en el clima de tolerancia que caracteriza a la Gran Bretaña”. Es esta la confesión del racista que en nombre de la libertad de expresión justifica cualquier comentario que degrade, humille e incremente el odio contra los “extranjeros” que habitan la Gran Bretaña, y que hoy sufren de discriminación y ataques violentos por parte de extremistas.
La ley antidiscriminatoria del 2007 en ese país, responde al resurgimiento de actitudes xenófobas por parte de sectores de la población inglesa en contra de musulmanes, judíos y otros grupos diferentes a los blancos anglosajones protestantes. Fue un mecanismo de defensa de la democracia parlamentaria, en contra de nacionalismos irredentos propios de un imperio desaparecido y hoy reproductor de una cultura decadente. Es esto lo que refleja el programa Top Gear y otros más que emite la BBC en un esfuerzo por ganar rating recurriendo al amarillismo periodístico más bajo. El humor británico tiene extraordinarios exponentes capaces de satirizar con inteligencia y acidez cualquier tema que se preste para ello, pero no lo son los señores de este programa. Lo que hace BBC, es justificar una parte de la cultura europea, que en nombre de la libertad de expresión, permitió el ascenso al poder de totalitarismos que exterminaron a millones en el siglo pasado.
Analista político

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