En general buenas expectativas ha levantado en el sector la llegada de un perfil como el de José Antonio Meade Kuribreña a la titularidad de la Secretaría de Energía, por cierto, una de las dependencias del Ejecutivo federal más cuestionadas en su labor durante los últimos años.
La exitosa carrera de Meade por la secretaría de Hacienda —como subsecretario de Ingresos y, posteriormente, en su calidad de subsecretario del ramo a la salida de Alejandro Werner— le da argumentos suficientes para entender la problemática financiera y de eficiencia que enfrentan las dos empresas públicas emblemáticas del sector: Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos. Especialmente del gigante petrolero nacional que requiere a gritos —y Meade lo sabe muy bien— de nuevos acuerdos fiscales para que realmente opere como la empresa que es.
Se espera que Meade Kuribreña —quien ya se ha reunido con el consejo de administración de la paraestatal, con la dirección general y con los principales actores del sector energético— se convierta, por fin, en el “orquestador” de la política energética que estuvo ausente en este gobierno, y en un ejecutivo eficaz para alcanzar acuerdos con su anterior jefe, el secretario Ernesto Cordero, y que permita a Pemex darle los márgenes de maniobra financiera que requiere una empresa de esta naturaleza y tamaño para operar.
Meade tiene retos enormes en poco tiempo: Darle significado a la Secretaría de Energía, como cabeza de sector; convertirse en el estratega de las negociaciones que Pemex y CFE necesitan con Hacienda, otras dependencias federales y el Legislativo para arrancarles acuerdos relevantes; y caminar todo lo que se pueda hacia un tratamiento de Pemex más cercano a un corporativo empresarial que a un organismo político.
Sígale la pista...
1.RELEVOS. Los movimientos en el Ejecutivo federal no han parado. El cambio de Felipe Duarte de la subsecretaría de Competitividad y Normatividad de Economía a la subsecretaría de Transporte de la SCT, obliga al secretario de Economía, Bruno Ferrari, a un reacomodo que alcanzaría también a Lorenza Martínez, la titular de Industria y Comercio de esa secretaría. Sigue pendiente el reemplazo de Alfredo Elías Ayub al frente de la Comisión Federal de Electricidad que ya hemos comentado aquí. Si bien se ha mencionado insistentemente al actual presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Francisco Salazar, como el posible sucesor de Elías Ayub, apenas el 17 de diciembre pasado Salazar fue ratificado como comisionado presidente por un segundo periodo de cinco años, por lo que se ve improbable, aunque no imposible su movimiento a CFE. Veremos.
2.TAMBIÉN HAY ACUERDOS. No todo en el Congreso es desacuerdo. Fíjese que hay consenso entre los diputados de todos los partidos políticos para sacar en este periodo legislativo una serie de reformas a la Ley de Presupuesto y a las leyes hacendarias para darle permanencia a los programas de equidad de género y grupos vulnerables, de tal manera que no esté sujeto a los vaivenes políticos ni a las caprichosas voluntades partidistas. Así que estos programas para atención a discapacitados, albergues para mujeres maltratadas o atención a grupos indígenas, entre muchos otros, tendrían una certidumbre presupuestal de la que hoy no gozan. Una estupenda noticia que esperamos se concrete en cuestión de días.
Samuel García / El Semanario
La exitosa carrera de Meade por la secretaría de Hacienda —como subsecretario de Ingresos y, posteriormente, en su calidad de subsecretario del ramo a la salida de Alejandro Werner— le da argumentos suficientes para entender la problemática financiera y de eficiencia que enfrentan las dos empresas públicas emblemáticas del sector: Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos. Especialmente del gigante petrolero nacional que requiere a gritos —y Meade lo sabe muy bien— de nuevos acuerdos fiscales para que realmente opere como la empresa que es.
Se espera que Meade Kuribreña —quien ya se ha reunido con el consejo de administración de la paraestatal, con la dirección general y con los principales actores del sector energético— se convierta, por fin, en el “orquestador” de la política energética que estuvo ausente en este gobierno, y en un ejecutivo eficaz para alcanzar acuerdos con su anterior jefe, el secretario Ernesto Cordero, y que permita a Pemex darle los márgenes de maniobra financiera que requiere una empresa de esta naturaleza y tamaño para operar.
Meade tiene retos enormes en poco tiempo: Darle significado a la Secretaría de Energía, como cabeza de sector; convertirse en el estratega de las negociaciones que Pemex y CFE necesitan con Hacienda, otras dependencias federales y el Legislativo para arrancarles acuerdos relevantes; y caminar todo lo que se pueda hacia un tratamiento de Pemex más cercano a un corporativo empresarial que a un organismo político.
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1.RELEVOS. Los movimientos en el Ejecutivo federal no han parado. El cambio de Felipe Duarte de la subsecretaría de Competitividad y Normatividad de Economía a la subsecretaría de Transporte de la SCT, obliga al secretario de Economía, Bruno Ferrari, a un reacomodo que alcanzaría también a Lorenza Martínez, la titular de Industria y Comercio de esa secretaría. Sigue pendiente el reemplazo de Alfredo Elías Ayub al frente de la Comisión Federal de Electricidad que ya hemos comentado aquí. Si bien se ha mencionado insistentemente al actual presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Francisco Salazar, como el posible sucesor de Elías Ayub, apenas el 17 de diciembre pasado Salazar fue ratificado como comisionado presidente por un segundo periodo de cinco años, por lo que se ve improbable, aunque no imposible su movimiento a CFE. Veremos.
2.TAMBIÉN HAY ACUERDOS. No todo en el Congreso es desacuerdo. Fíjese que hay consenso entre los diputados de todos los partidos políticos para sacar en este periodo legislativo una serie de reformas a la Ley de Presupuesto y a las leyes hacendarias para darle permanencia a los programas de equidad de género y grupos vulnerables, de tal manera que no esté sujeto a los vaivenes políticos ni a las caprichosas voluntades partidistas. Así que estos programas para atención a discapacitados, albergues para mujeres maltratadas o atención a grupos indígenas, entre muchos otros, tendrían una certidumbre presupuestal de la que hoy no gozan. Una estupenda noticia que esperamos se concrete en cuestión de días.
Samuel García / El Semanario
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