Como suele hacerlo, el Banco de México corrigió sus estimaciones sobre el crecimiento futuro de la economía y, de paso, las del gobierno, que supuestamente acompañaron la elaboración del presupuesto y su subsecuente discusión y aprobación por la Cámara de Diputados. La resultante es una línea quebrada que difícilmente puede servir para algo más que para el lamento por la triste situación que guarda el país.
Según el Banco de México, podemos esperar para este año un crecimiento de entre 1.3 y 2.3 por ciento, inferior al estimado con anterioridad de entre 1.5 y 2.5 por ciento. Para 2018 esperaría un rango entre 1.7 y 2.7 por ciento, inferior al proyectado en el informe trimestral previo de entre 2.2 y 3.2 por ciento.
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