lunes, 15 de diciembre de 2014

GUERRA ECONÓMICA

León Bendesky / La Jornada
Las monedas luchan entre sí en los mercados internacionales. Puede parecer exagerado decir que la guerra es tanto una confrontación entre distintas economías, como una entre distintos ejércitos. Pero no lo es. En la historia reciente hay dos periodos que ilustran esta condición. El primero fue a partir de 1914 cuando la I Guerra Mundial minó la efectividad del patrón oro que se hundió en 1933, al cancelar el presidente Roosevelt los pagos en oro de los bancos y su exportación. El segundo ocurrió en 1971, cuando el presidente Nixon canceló el patrón dólar-oro y, así, la convertibilidad de esa moneda en el metal tal y como se instauró al final de la II Guerra Mundial. El sistema que consolidó formalmente la hegemonía del dólar como dinero mundial terminó. Hoy, el sistema monetario no se basa en la relación con un metal, lo que era una forma de superstición y se ha sustituido por la confianza o la seguridad intermitente en una moneda, que es otra quimera.

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