lunes, 29 de agosto de 2011

MI PRONÓSTICO MUNDIAL: MUCHO SOL

Bill Emmott / elEconomista.es
Una noticia que podría despejar este sombrío mes de agosto es que la economía mundial no está a punto de entrar en otra recesión. La razón principal de este pronóstico audaz (que no imprudente) tal vez no guste a los europeos y americanos, aunque debería: ya no somos el centro del mundo ni económico ni político y, vistas las cosas desde China, India, Brasil o incluso Sudáfrica, las perspectivas económicas siguen teniendo buena pinta. El índice actual de crecimiento global, al 4 por ciento más o menos, no es exactamente un desplome.
Si los cuatro años que llevamos desde que empezó la crisis occidental de la deuda nos han enseñado algo es que los sistemas financieros son vulnerables a bombas ocultas de relojería o vaivenes de la psicología que acaban hundiendo bancos y pueden empeorar mucho las cosas. Este mes, los mercados han estado preocupados por la posibilidad de una segunda recesión occidental o los problemas en un banco europeo lastrado con deuda soberana, o la emulación por parte de Estados Unidos y Europa del estancamiento deflacionario japonés de los 90. Sin embargo, fijémonos por un momento en el sol y no en las nubes. Busquemos lo que puede salir bien.
Todo empieza en Asia, a pesar de la ralentización china e india. El rápido crecimiento de ambos gigantes, por encima del 10 por ciento en 2010, es lo que ha mantenido el mundo en marcha, aunque también han empujado la inflación, gracias a su demanda urbanizadora e industrializadora de petróleo, cobre, mineral de hierro, alimentos y otras materias primas. Con nuestra demanda floja y el desempleo alto, ni Europa ni Estados Unidos habrían visto una inflación del 2 al 5 por ciento anual, si no hubiera sido por el auge asiático.
La inflación en China (del 6,5 por ciento el mes pasado), India (8,6 por ciento) y Brasil (6,9 por ciento) ha sido uno de los factores que podría haber fallado, ya fuese por el hecho de provocar una crisis económica local o incluso disturbios políticos. La buena noticia es que no se ha producido ninguna crisis ni aterrizaje forzoso en esos grandes países, pese a un ajuste crediticio de entre seis y nueve meses, sino que el crecimiento se dirige hacia unos niveles aún impresionantes pero menos inflacionistas.
Los disturbios políticos siempre son posibles, como han demostrado las recientes manifestaciones contra la corrupción en India y los levantamientos en Xinjiang, una parte mayoritariamente separatista y musulmana de China, así como en otros lugares, pero en ninguno de los casos parecen acercarse a las dimensiones sirias o incluso egipcias.
En términos políticos, el rápido crecimiento en Asia suele considerarse perjudicial para Europa y Estados Unidos porque nos hace pensar que somos historia, y se tacha de económicamente irrelevante para Occidente porque China dispone de un gran excedente comercial y no importa muchos bienes y servicios.
Sin embargo, nada de lo anterior es cierto. Si nos hundimos será por nuestros propios fallos y debilidades, no por la nueva riqueza de China que, por cierto, es el segundo mayor importador del mundo, después de Estados Unidos. De todos modos, la respuesta de Pekín a la inflación y su temor a los disturbios auguran un refuerzo de sus importaciones. Esto es: para evitar el descontento, se permite que los salarios suban más deprisa, lo que aumentará el consumo. Al mismo tiempo, para controlar la inflación, se está revaluando gradualmente el yuan frente al dólar y el euro, lo que ralentizará el crecimiento económico a un nivel más sano y sostenible del 8 ó 9 por ciento al año.
Otra posible buena noticia procedente de Asia consiste en la futura recuperación de Japón. La tercera economía del mundo (y el cuarto importador) ha atravesado tres trimestres de contracción, especialmente por el devastador maremoto que sufrió en marzo, pero ahora empieza a sorprender a los economistas favorablemente y no al contrario. Con el gasto de la reconstrucción en marcha, es probable que se propicie una recuperación marcada durante el resto del año.
La subida del yen en plena devastación de los mercados va a perjudicar a los exportadores japoneses pero, como señala Nomura Securities, el principal banco de inversiones del país, cuando se ajusta a la deflación, la moneda se acerca a su nivel medio histórico y no a las alturas excepcionales que implican los números por sí solos. Y si además el yuan chino continúa aumentando su valor, entonces ayudará también a los exportadores japoneses, ya que China es su principal mercado.
La mejor noticia en general para occidente sería una caída de los precios globales de la energía y las materias primas. La elevada deuda de los hogares y un desempleo obstinadamente alto implican que el gasto de los consumidores no va a ser boyante ni en Gran Bretaña ni en EEUU durante mucho tiempo, pero la inflación ha actuado como un impuesto más para los consumidores. Desde un desagradable pico en junio a 120 dólares el barril de crudo, la cotización del Brent ha caído menos de un 10 por ciento. La ralentización de la demanda debería haber bajado más el precio, pero los factores geopolíticos (en concreto los conflictos en Libia y Siria) lo han mantenido alto.
Esos sucesos son inherentemente impredecibles y, como ha demostrado Irak desde la invasión de 2003, puede hacer falta mucho tiempo para reparar y reiniciar la producción de petróleo y gas una vez interrumpida. Aun así, la caída de Gadafi en Libia y, más aún, la destitución bastante menos inminente en apariencia de Assad en Siria cambiarán, sin duda, los ánimos de los comerciantes petroleros, al menos a corto plazo. Querer pronosticar el precio del petróleo sería un timo, aunque en nuestra búsqueda de un rayo de luz podría aportar un buen estímulo a las economías occidentales.
En vista de la situación, una caída de la inflación en Europa y EEUU podría interpretarse como un paso más en la dirección japonesa del estancamiento deflacionario, que es lo que los mercados de bonos estatales británico, estadounidense y alemán parecen haber advertido desde la pasada quincena. Sin embargo, Nomura Securities subraya varias diferencias importantes entre Japón en los 90 y Estados Unidos hoy (y siendo japoneses deberían saberlo).
Una de ellas es que los bancos americanos admitieron enseguida sus problemas en 2008-2010 y se recapitalizaron también deprisa, evitando el error de la negación en el que incurrieron en Tokio (algo que los europeos sí se acercan a emular). Otra distinción radica en que mientras que el Banco de Japón se mostró erróneamente lento y reacio a imprimir dinero para mantener la economía a flote, la Reserva Federal no ha hecho gala de la misma reticencia.
En la reunión anual de banqueros centrales de Jackson Hole (Wyoming, EEUU), el presidente de la Fed, Ben Bernanke, ha confirmado que se está planteando la posibilidad de imprimir más dinero en otoño si la economía americana necesita un empujón. Rick Perry, gobernador de Texas y candidato a la presidencia, ha dicho que Bernanke sería "traicionero" si lo hace, porque beneficiaría a las perspectivas de reelección del presidente Obama. Resulta raro llamarlo traición, pero si con eso el gobernador Perry quiere decir que la economía americana recibirá un impulso, seguramente esté en lo cierto. Ésa podría ser otra buena noticia.

SCHÄUBLE AUGURA "SIETE AÑOS DIFÍCILES" EN LA ECONOMÍA

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, ha afirmado que los próximos siete años podrían estar marcados por un "lento crecimiento" de la economía global como consecuencia de los programas de consolidación fiscal, que propugnan una política de austeridad cuya efectividad ya ha sido cuestionada por los economistas estadounidenses.
"Podemos estar ante siete años difíciles de cierta debilidad en la economía mundial", ha declarado Schäuble en la Universidad de San Galo, en Suiza, puntualizando que un menor crecimiento a corto plazo garantiza una ganancia a largo.
También ha recordado la necesidad de una mayor cooperación en Europa en cuanto a políticas económicas para asegurar ese crecimiento a largo plazo, "pero para que esto pase, la consolidación fiscal inmediata y las reformas estructurales en Italia, España, Portugal y Grecia son esenciales".
Schäuble ha aseverado que Alemania está preparada para tomar la iniciativa con medidas como el impuesto a las transacciones financieras o la prohibición de las ventas a corto, añadiendo que aún hay que conseguir un consenso más amplio en favor de estas políticas.
Pese a todo, la implementación y efectividad de estas y otras acciones requieren de un cierto período de tiempo, y los países europeos han de dar los pasos de forma conjunta, pero Schäuble cree que "la dirección en la que tenemos que ir no se discute".
Reunión de Nobeles
El ministro alemán ha realizado estas declaraciones durante una conferencia de premios Nobel de Economía que ha tenido lugar en la Universidad de San Galo, en Suiza. Varios de estos galardonados han refutado que estas medidas de austeridad no propiciarán la vuelta del crecimiento económico.
"La medidas de austeridad solo provocarán lo peor", ha afirmado uno de los presentes en el acto, el premio Nobel de Economía de 2007, Eric Maskin.
"En la mayoría de cada uno de estos casos, la economía va de un descenso a la recesión y de una recesión a la depresión. ¿Por qué los países están haciendo de forma voluntaria que Europa esté detrás?, se preguntó el premio Nobel de Economía de 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz.
Fuente: El País

domingo, 28 de agosto de 2011

COBRAN BANCOS HASTA 20 VECES MÁS DE LO QUE PAGAN A LOS AHORRADORES

Tarjeta de crédito de algunos bancos que operan en México. Foto José Carlo González

En tarjetas de crédito hay tasas de 102%; el rédito a cuentahabientes es de 4 por ciento
Entre menor es la cantidad depositada, los rendimientos se reducen al mínimo de 0.69% anual
Israel Rodríguez J. / Periódico La Jornada
Las tasas de interés que cobran los bancos en una tarjeta de crédito llegan a ser, en algunos casos, de al menos más de 20 veces de lo que un ahorrador puede recibir por mantener sus depósitos en una institución bancaria que opera en México. En otros créditos como los de automóviles e hipotecarios, donde la garantía es el propio bien que se adquirió, los intereses por esa deuda llegan a representar entre cuatro y cinco veces más de lo que pudiera recibir el cuentahabiente por sus ahorros, según revelan informes oficiales.
Este enorme diferencial entre las llamadas tasas activas, entendidas como las que cobran los bancos a sus acreditados, y las tasas pasivas, que son las que se pagan a los ahorradores por sus depósitos, inhiben los tan necesarios hábitos para incentivar el ahorro.
Mientas un banco paga tasas de interés, en el mejor de los casos de 4 por ciento anual por los depósitos de un cuentahabiente con mayor capacidad de ahorro, ese mismo banco cobra por una deuda en tarjeta bancaria hasta 102 por ciento anual.
Por ejemplo, para obtener una tasa de rendimiento de 4.17 por ciento anual en términos nominales, es decir, sin descontar la inflación, deberá de invertir entre 10 mil y 100 mil pesos en un pagaré que ofrece el Banco Inbursa mediante el instrumento denominado CT.
Pero si se quiere acceder a una tasa de interés mayor de 4.81 por ciento anual deberá de tener un capital de 5 millones de pesos para depositarlo a un plazo mínimo de 28 días, como lo ofrece CI Banco.
Scotiabank tiene instrumentos de ahorro que pagan una tasa de 4.17 por ciento para depósitos que van desde 50 mil a 5 millones de pesos.
Entre la tasa más atractiva que ofrece el sistema financiero mexicano destaca la fijada por VW Bank, que paga 4.77 por ciento a partir de un depósito de un millón de pesos. Otra alternativa es la de Autofin que paga 5 por ciento anual por un depósito a partir de 100 mil pesos a un plazo mínimo de seis meses.
Si los ingresos no permiten realizar importantes montos de ahorro, las tasas de interés que pagan los bancos se reducen al mínimo. Bancomer paga 0.81 por ciento anual por un depósito de 5 mil pesos, mientras que Banamex otorga un rendimiento de apenas 0.69 por ciento anual por un depósito de 10 mil pesos.
Pero si el propósito es adquirir un automóvil, Banorte cobra una tasa de interés de las más bajas del mercado ubicada en 14.50 por ciento anual, en tanto que Bancomer cobra el interés más elevado para ese tipo de créditos con 17.50 por ciento anual, esto sin considerar otros costos asociados al crédito. Si se incluyen estos gastos adicionales el costo anual total (CAT) se eleva en Banorte a 17.2 por ciento y en Bancomer hasta 20.3 por ciento. Lo anterior, pese a que la inflación anual prevista para 2011 será de alrededor de 3.5 por ciento.
Las estadísticas del Banco de México, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Condusef y las propias instituciones bancarias revelan que para los créditos hipotecarios donde el banco posee la garantía del bien inmueble, la situación no se modifica mucho.
En este caso, Santander, que es el banco que ofrece las mejores condiciones por un crédito hipotecario de unos 500 mil pesos y un enganche adicional de 20 por ciento del valor del inmueble, a un plazo de 15 años, el costo total anual del crédito es de 13.6 por ciento; seguido por HSBC en una posición intermedia con 14.5 por ciento, y el más caro es el ofrecido por Bancomer con 15.4 por ciento de CAT.
En caso de las personas con trabajo estable y con todas las prestaciones sociales, los créditos de nómina tampoco son la excepción. Además de que los bancos se cobran por adelantado y mantienen la garantía de su flujo de ingreso, las tasas mínimas son de alrededor de 30 por ciento. Otras son mayores, pero por ejemplo, si se contrata un crédito por 50 mil pesos, a pagar en 36 mensualidades de 2 mil 380 pesos, se pagará en total 85 mil 680 pesos; es decir, una diferencia de 35 mil 680 pesos más sobre el monto original.
Entre las tarjetas de crédito más baratas destacan la de Banorte Fácil con un CAT anual de 17.53 por ciento; Inbursa Telcel con 25.18 y Santander Light con 31.51 por ciento. En sentido inverso, las tarjetas de crédito más caras son la de Bancomer denominada Melody con un CAT de 89.48 por ciento; Bancoppel Visa con 88.33 por ciento y Bancomer Melody pagos fijos quincenales con una tasa que se eleva a 102.11 por ciento anual.
En otras figuras financieras como el Fondo de Fomento y Garantía para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot), que aparentemente es para ayuda a los trabajadores de más bajos ingresos, ofrece una tarjeta de crédito con una tasa de interés de 33 por ciento anual.
Adicionalmente a los exiguos rendimientos que ofrecen los bancos a sus ahorradores, éstos deben de enfrentar el aumento de la inflación que resta poder adquisitivo al dinero, así como costos por manejo de cuenta y penalizaciones si no se mantiene un saldo mínimo en la cuenta de ahorro, exponiéndose a que a través del tiempo si no hay movimiento de la cuenta ésta se pueda extinguir.

CEPAL: OTRA CRISIS VOLVERÁ A IMPACTAR EL EMPLEO Y LOS INGRESOS DE MEXICANOS

Poco resultado en la capacidad de aminorar impacto del exterior
Susana González G. / Periódico La Jornada
"Con la crisis de 2008, México mostró un avance en lo referente a aminorar el impacto de los choques externos sobre la economía del país; sin embargo, los resultados siguen siendo pocos", aseveró la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y destacó que las principales repercusiones fueron el deterioro en el mercado laboral y la baja en los ingresos de la población.
Por eso mismo, advirtió que si México es golpeado nuevamente por un "choque externo macroeconómico" como los ocurridos en las últimas dos décadas y que se caracterice por un incremento mundial de los alimentos, caída en las remesas y reducción de las importaciones, los principales estragos que sufriría serían, nuevamente, en el mercado laboral y la pobreza.
A partir de una investigación donde compara los efectos de las crisis de 1995 y 2008, el organismo regional simuló algunos escenarios sobre las consecuencias que tendría para México una nueva crisis y aunque reconoció que cada gobierno en turno ha instrumentado programas especiales para aminorar el impacto de los choques externos, enlistó varios factores que limitan el alcance de las políticas anticíclicas.
La lista la encabeza la alta dependencia de México con la economía de Estados Unidos y la poca diversificación del comercio exterior; le sigue la escasa competencia en sectores clave como telecomunicaciones, energía, trasporte, alimentos y cementos, así como el mando único de control inflacionario del Banco de México, que reduce los incentivos para programas de empleo.
También considera que el gran tamaño del sector informal limitaría la eficacia de una política como el seguro de desempleo y critica las limitaciones legales para aumentar el endeudamiento, así como la baja recaudación tributaria del gobierno, que es de sólo 11 por ciento del producto interno bruto (PIB).
En la comparación sobre las dos crisis más importantes de los últimos 20 años, la Cepal reconoce que indicadores macroeconómicos como la inflación, la tasa de interés, el tipo de cambio y la deuda externa mostraron un "comportamiento relativamente estable" en la de 2009 a diferencia de lo ocurrido en 2005, pero insiste en que los indicadores socioeconómicos más importantes, como el empleo, el salario y la pobreza, experimentaron "puntos de inflexión a la baja" en ambos periodos.
En la crisis de 2009, además, agregó "otros elementos negativos que no estaban presentes en la crisis de 1995 tal como la disminución de las remesas, el turismo y las exportaciones mexicanas" por la dependencia estructural con Estados Unidos.

EL FINAL DE UN MODELO DE CRECIMIENTO GLOBAL

¿Serán capaces los países asiáticos de sustituir la demanda externa por demanda interna?
¿Tendrán acceso a financiación masiva, tal y como han tenido las economías desarrolladas?
JORGE BLÁZQUEZ / EL PAÍS
La crisis financiera, que tantos titulares está dando, es el reflejo de una crisis económica, a mi juicio, mucho más profunda. En los últimos 10 años, el mundo se ha caracterizado por un comportamiento dual. Por un lado, las economías desarrolladas han crecido relativamente poco, en particular cuando se compara su crecimiento con el de las economías emergentes. Así, en el periodo 1999-2010, las economías más avanzadas crecieron en promedio anual un 1,9%, frente al 6,2% de las economías emergentes. Además, los países desarrollados afrontaron dicho crecimiento con un abultado déficit exterior, que era financiado por las economías emergentes y en desarrollo. En el año 2008, las economías desarrolladas, sin Japón ni Alemania, acumularon un déficit por cuenta corriente de 875.000 millones de dólares, frente a un superávit de los emergentes de 704.000 millones. Con la crisis financiera, estas abultadas cifras se han reducido a la mitad, aproximadamente.
Durante la pasada década nos acostumbramos a este modelo de crecimiento, pero el mundo era muy diferente antes de 1999. Si analizamos el periodo 1980-1999, observamos que el crecimiento mundial era mucho más homogéneo y que el comportamiento del déficit exterior era similar para ambas áreas del mundo. El crecimiento en dicho periodo de tiempo fue del 2,9% en los países desarrollados y del 3,6% en las economías emergentes y en desarrollo.
A partir de 1999, el mundo sufre un cambio y progresa con un modelo estructuralmente inestable. El actual modelo económico, muy simplificado, funcionaría de la siguiente manera: por un lado, las economías desarrolladas actúan de motores del crecimiento mundial. A pesar de tener un crecimiento económico relativamente bajo, sus familias y empresas tienen una elevada capacidad de consumo que destinan a comprar productos en el extranjero. Esta capacidad para consumir masivamente proviene de su capacidad para endeudarse, aparentemente sin límites. Por su parte, las economías emergentes aprovechan esta demanda de último recurso para crecer a base de exportaciones y al mismo tiempo financian el endeudamiento de los agentes privados del mundo desarrollado. Pues bien, la actual crisis financiera es el síntoma de que este modelo de crecimiento mundial se ha agotado. La capacidad para endeudarse de las economías ricas tiene un límite, límite que hemos alcanzado.
La historia reciente es más conocida. En el año 2008, la demanda privada de las economías desarrolladas colapsa, y los Gobiernos llevan a cabo políticas que sustituyen parcialmente dicha demanda privada por demanda pública para minimizar el impacto de la crisis económica sobre el empleo. Tres años después, y a pesar de haber llevado a cabo políticas coherentes con la crisis, y además pedidas por los mercados, en 2011 los propios mercados consideran casi irrelevante si el endeudamiento es público o privado y simplemente parecen castigar lo que consideran una demanda interna (o consumo, si se prefiere) excesiva. A modo de anécdota merece la pena mencionar que en 2010 los cuatro países del mundo con un déficit exterior más elevado eran Estados Unidos, Italia, España y Reino Unido, y por este orden.
Es muy complicado anticipar cómo se va a resolver la actual crisis. Sospecho que los mercados, es decir, los inversores, no van a estar satisfechos hasta que los países implicados en la crisis dejen de necesitar financiación internacional adicional. O en términos macroeconómicos, los países con excesivo déficit exterior o excesiva apelación a los mercados internacionales deben cerrar suficientemente la brecha exterior. Creo que no va quedar otra, a corto plazo, que ajustar más la demanda interna, es decir, más ajuste económico.
Sin duda, y para las economías protagonistas de la crisis financiera -como España-, la resolución de la misma es un tema absolutamente crucial, pero desde una perspectiva global, la pregunta económica realmente interesante es qué modelo de crecimiento mundial tendremos cuando finalice la crisis. Las economías desarrolladas están endeudadas y van a necesitar años para reducir dicho endeudamiento o para desapalancarse, dicho en jerga financiera. Obviamente existe la opción rápida: un default o impago masivo. Pero, honestamente, creo que esta opción tiene probabilidad cero. Por tanto, y sin la demanda de último recurso por parte de los países más desarrollados y en un mundo donde ya no se toleran elevados déficits exteriores, el modelo de crecimiento vía exportaciones deja de ser una alternativa válida desde un punto de vista global.
Las economías emergentes deberán buscar otros modelos para seguir manteniendo los crecimientos actuales. Pero ¿es eso posible en los próximos dos o tres años? En particular, ¿podrán los países asiáticos reinventar sus economías y crecer de manera diferente? ¿Serán capaces de sustituir la demanda externa por demanda interna en el largo plazo? ¿Tendrán acceso las economías emergentes a financiación masiva para estimular la demanda interna, tal y como han tenido las economías desarrolladas? ¿Quiénes serán los ganadores del nuevo modelo de crecimiento global? Y China, ¿podrá seguir creciendo como lo ha hecho si Estados Unidos y Europa no pueden endeudarse como lo han hecho? A raíz de la rebaja de rating soberano por parte de Standard & Poor's, China acusó a Estados Unidos de ser adicto a la deuda... Sorprendente acusación, dado que China ha sido el país del mundo que más entusiastamente ha financiado dicha adicción.
En la última década hemos vivido en una economía globalizada donde los países emergentes ponían el crecimiento y la financiación, y los desarrollados ponían el consumo y la deuda. La crisis financiera es el reflejo de un modelo que llega a su fin. Y la pregunta que queda en el aire, cuando las sombras de la actual crisis se disipen, es: ¿Qué modelo de crecimiento será el que prevalezca y qué sectores y países serán los ganadores en el nuevo escenario?
Jorge Blázquez es doctor en Economía y presidente de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES).

EL ¿Y YO POR QUÉ?

LUIS RUBIO / REFORMA
Hace unos días, José Luis Reyna ponía el dedo en la yaga en un tema crucial: "Una diferencia de la democracia con los sistemas autoritarios es que en éstos, para gobernar, se requieren de pocas instituciones y escasas reglas; basta la voluntad del gobernante en turno para imponer su voluntad, arbitraria o no, sobre el resto. En contraste, en un régimen democrático las reglas tienen que ser seguidas, acatadas y respetadas. Para ello se necesitan instituciones que instrumenten los acuerdos, las diferencias y sus consecuencias". Bajo ese parámetro, México sigue siendo, o comportándose, como un régimen autoritario. ¿Se podrá construir un Estado fuerte en vez del "yo por qué" que hoy caracteriza a toda la sociedad?
Lo crítico de nuestra realidad es que desapareció el régimen centralizado y concentrador del poder pero no entramos a una etapa de desarrollo institucional. El resultado no ha sido el florecer de una sociedad ávida de participación democrática (aunque hay manifestaciones incipientes), sino la dispersión del poder y la desaparición de la responsabilidad. Dejamos de tener un gobierno funcional y toda la sociedad -desde el presidente hasta el último alcalde, incluyendo a los legisladores y a los empresarios, a los líderes sindicales y sociales- defiende privilegios y prebendas y se defiende con un gigantesco "yo por qué". Al menos a nivel federal, desapareció la autoridad y capacidad de intimidación pero en todos los ámbitos las formas siguen siendo autoritarias. El peor de los mundos: no existen mecanismos nuevos para resolver problemas ni capacidad para utilizar los de antaño.
Esta "nueva" era la inauguró Fox con su famoso "¿y yo por qué?", cuando una televisora empleó a un grupo paramilitar para físicamente tomar las instalaciones de otra sin que el Gobierno moviera un dedo. En meses recientes pudimos observar cómo las dos televisoras, presuntamente competidoras, se pusieron de acuerdo para cerrarle las puertas al grupo telefónico y del Gobierno ni sus luces. Sin mayor convicción ni muestra de responsabilidad, el presidente de Cofetel se limitó a afirmar que "no tiene atribuciones" para actuar, como si viviésemos en el paraíso de la legalidad. Los Sicilias están ahí porque no hay capacidad institucional para responder ni disposición por parte de la autoridad a actuar. El otrora poderosísimo gobierno se ha vuelto otro espectador más. Del Estado autoritario pasamos al del "yo por qué".
El cambio que se observa en el escuálido gobierno federal no ha ocurrido a nivel de los Estados, donde los gobernadores, herederos de parte del poder que antes consolidaba la presidencia, se han afianzado como señores feudales sin necesidad de rendir cuenta alguna (yo por qué). Los gobernadores no sólo acaparan la mayor parte del ejercicio del gasto público, sino que lo hacen sin el menor escrutinio local o federal. Un gobernador contrata deuda después de la elección de su sucesor, el dinero desaparece y no hay poder humano que pueda llamarlo a cuentas. Otro deja a su hermano como sucesor sin el menor resquemor. Algunas elecciones recientes demostraron que ya pasó la era en que un gobernador puede dejar a su chofer como sucesor pero, fuera de los descaros más extremos, lo que antes caracterizaba al poder presidencial hoy se observa a nivel local de manera casi cómica aunque de chistoso no tenga nada. La libertad de expresión, quizá el único gran cambio y ganancia de la alternancia, es real en el centro del país donde la fuerza imperial de la presidencia era brutal, pero no así en la mayoría de los estados donde el señor feudal en la forma del gobernador o del narco (o una fusión de ambos) ha acabado imponiendo su ley. Murió el viejo régimen pero desapareció la capacidad de gobernar.
Cuando el Estado es débil, los riesgos son elevados. Los narcos así lo entendieron y aprovecharon los años de descomposición del fin del PRI y de la transición para afianzarse. Un Estado fuerte no tendría que estar en guerra: lo está porque, por su debilidad actual, tenía pocas opciones. El Estado autoritario de antes imponía reglas; un Estado fuerte, que no autoritario, las tendrá que imponer por vía de las instituciones. Nuestro reto es ese: transformar al Estado para que tenga capacidad de gobernar, institucionalice las disputas y rinda cuentas: centavo por centavo.
Como cualquier proyecto arquitectónico, el desarrollo de una nueva estructura institucional requiere de un amplio número de ingredientes: desde los planos y los permisos hasta los albañiles y los ingenieros. Es posible que mucho de esto se hubiera podido obviar en 2000 por la ventana de oportunidad que la derrota del PRI creó. Sin embargo, esa posibilidad feneció por la falta de visión, la incomprensión de la excepcionalidad del momento y, sobre todo, por la ausencia de grandeza. Pasado ese instante, lo que hoy se requiere es un proyecto conjunto que sume a todas las partes que integran a la sociedad mexicana. Lo paradójico es que en 2000 quizá hubiera sido posible emplear los instrumentos autoritarios para construir un sistema democrático. Hoy tendrá que ser democrático el proceso y el resultado.
No hay recetas para estas cosas. Tampoco hay planes prefabricados que valgan. Lo que México requiere es un gran pacto que sume al conjunto de la sociedad. En términos prácticos, esto implicará, por fuerza, una gran coalición que sume e integre, primero, a las fuerzas políticas formalmente existentes. Pero el México de hoy seguramente ya no tolerará un pacto de élites como el que caracterizó a la convención constituyente de 1917. La gran labor de construcción que espera al país consistirá en ir erigiendo un andamiaje en la forma de círculos concéntricos que, poco a poco, vayan atrayendo y sumando a todos y cada uno de los componentes de la sociedad mexicana. El tipo de liderazgo que México requerirá es uno que convoque y sume, teja y convenza, uno que haga imposible el yo por qué.
Lo fácil es culpar a estos gobiernos de lo que no se ha hecho. El verdadero reto es construir algo diferente: habrá que abandonar los mecanismos autoritarios y desarrollar las capacidades de diálogo, negociación e integración.
En los años finales del priato, con el viejo sistema en declive y sin legitimidad, el chiste que circulaba en las calles era que la diferencia entre un sistema autoritario y uno democrático era que en el primero los gobernantes se burlan de los ciudadanos en tanto que en el democrático la situación es al revés. La libertad de reírse de los políticos sin duda está ahí, pero de nada sirve en ausencia de Estado fuerte y lo que ello implica para la seguridad y el desarrollo del país

LA URDIMBRE MAFIOSA QUE ENGENDRÓ EL PAN

JESUSA CERVANTES / PROCESO
Podría decirse que el ataque terrorista al Casino Royale de Monterrey estaba más que anunciado. Voces de la oposición advirtieron que los casinos eran un peligro: junto a ellos, señalaron, se desarrollan estructuras tipo mafioso que explotan la trata de blancas, el narcotráfico, el lavado de dinero y la violencia. Una legisladora perredista pidió a la PGR que investigara algunas casas de apuestas regiomontanas, pero la ignoraron. Y Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación, afirma que el gobierno federal es responsable de la proliferación de los casinos por “quitar el dique a la prohibición del juego”, con lo que puso en peligro “la seguridad del país”.
El gobierno emanado del PAN legalizó el juego, dejó de supervisar en los estados la operación de los casinos, provocó un crecimiento desbocado de las casas de apuestas –de 122 a 550 en una década– y “se coludió con poderosas organizaciones”, con lo que puso en peligro “la seguridad” del país. Una muestra de ello fue el ataque terrorista perpetrado contra el Casino Royale de Monterrey el jueves 25, con saldo de 52 muertos.
Hace menos de dos meses, en su edición 1810, Proceso dio cuenta de cómo imperan en los casinos de Monterrey la anarquía, los abusos y ciertas actividades ligadas al narcotráfico, como el lavado de dinero. Además, operan centros de apuestas ilegales –que según algunas organizaciones empresariales son poco más del doble de los legales–, las cuales dejan de pagar al Estado por concepto de impuestos al menos 2 mil millones de pesos anuales.
Concesionarios que pidieron el anonimato afirmaron a este semanario: “Vemos con gran preocupación que los establecimientos que operan de manera ilegal son caldo de cultivo para la participación del crimen organizado; existen datos que arrojan que dichos lugares son utilizados como pantallas en la red de estrategias para el lavado de dinero producto de actividades ilícitas”.
Igualmente mencionaban la corrupción gubernamental: “Es evidente que detrás de cada uno de los 185 casinos ilegales detectados existe la participación, por acción o por omisión, de funcionarios públicos desleales. Existe la fuerte presunción de que los casinos ilegales se utilizan para blanquear dinero producto del crimen organizado” (Proceso 1810).
El 17 de septiembre de 2004 el entonces presidente Vicente Fox emitió el decreto de Reglamento de la Ley de Juegos y Sorteos, promovido por el entonces secretario de Gobernación Santiago Creel y respaldado por el titular de Hacienda del sexenio foxista, Francisco Gil Díaz.
La Cámara de Diputados interpuso una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 15 de octubre de 2004 por considerar que el reglamento violaba La Ley Federal de Juegos y Sorteos; finalmente los magistrados fallaron a favor del Ejecutivo.
De 1973 a 2000 –bajo gobiernos priistas– el país tenía 16 permisos que permitían establecer 301 centros de apuestas, aunque sólo operaban 122. Al fallar la Corte en pro del gobierno federal en 2005, Creel otorgó siete permisos para que se establecieran en el país 198 establecimientos; el 17 de marzo de ese año autorizó cinco más y el 29 de abril, en un solo día, avaló 193, se indica en el reporte de la comisión especial creada por la Cámara de Diputados para revisar la entrega de los nuevos permisos y que presidió el legislador federal priista Héctor Gutiérrez de la Garza.
Según la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos, a la fecha hay 26 concesionarios autorizados que han instalado en todo el país 550 casas de apuestas, aunque tienen permiso para abrir 840. La asociación no precisa si los que están en funciones son legales o ilegales.
De acuerdo con el estudio de uno de los permisionarios más poderosos –por su número de centros y sus redes políticas y quien pidió el anonimato por temor a represalias– en 2010 había 311 casinos en el país, de los cuales sólo 126 eran legales.
Sin dique, la inseguridad
Uno de los políticos que durante 12 años verificó que no se instalaran juegos de apuestas en el país, primero como director de Gobierno y luego como secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, acusa al gobierno federal panista de “quitar el dique a la prohibición del juego”, generar “la explosión” de casas de juego y poner en peligro “la seguridad del país”.
Recuerda que desde el presidente Lázaro Cárdenas el Estado mexicano consideró la instalación de los casinos un inconveniente para la salud social “porque traen la posibilidad de muchas cosas, como prostitución, trata de blancas, etcétera.
“La explosión y las consecuencias empiezan al abrir en 2005 un reglamento. El gobierno panista rompe, quita el dique que se puso en Gobernación. ¿Y por qué el tema está en Gobernación y no en Turismo? Porque es un tema delicado, por todo lo que implica: narcotráfico, trata de blancas, lavado de dinero, y pone en peligro la seguridad nacional”, sostiene.
–¿Los casinos ponen en peligro la seguridad del país?
–Todo lo que sea promover actividades riesgosas pone en peligro la seguridad. Por eso tienes una política que te dice: “Esto no conviene para la seguridad del país”.
El exgobernador de Puebla sostiene que el gobierno panista legalizó el juego a través de un reglamento que está por encima de la Ley de Juegos y Sorteos. “Fox siempre buscó pasar por encima de las leyes con la creación de reglamentos –como lo hizo con el de energía eléctrica, para permitir la entrada de trasnacionales a la producción de energía y someterse a intereses económicos–. La actitud de Fox siempre fue ligera en materia legal, como lo es también la de Calderón.
“Se empieza a resquebrajar la línea de defensa de ‘no al juego’ al salto panista de buscar la legalización del juego a través de un reglamento; es un cambio ético, político y económico. Es un cambio, ¡es el gobierno panista!”, acusa.
El exsecretario de Gobernación considera que ante el ataque al Casino Royale, no se puede considerar que el gobierno federal cayó en omisión, y los acusa de “colusión”.
“¡En estos hechos hay colusión, no hay omisión! Porque la responsabilidad de la Secretaría de Gobernación es estar gobernando todo… y todo es todo. Es el instrumento de control del país, el control para la gobernabilidad. La gobernabilidad está en Gobernación, es el pivote. Por eso está ahí el dique de cerrar el paso a los casinos.”
Y amplía: “Si existe un mecanismo para que los presidentes municipales participen en el aval de los casinos, pues Gobernación tiene que intervenir; si los jueces federales están dando amparos, pues tiene que intervenir. Gobernación tiene la obligación de hacerlo permanentemente y no puede considerar por autonomía estatal o municipal que un juez o un presidente municipal dejen pasar la instalación de casinos que no tienen permiso. Eso es falso, la autonomía tiene límites”.
Advertencia ignorada
El pasado 2 de mayo, la diputada federal perredista Lizbeth García Coronado advirtió a las autoridades de Gobernación y de la Procuraduría General de la República las irregularidades que estaban ocurriendo con varios permisionarios, demandó una investigación y, en tanto se resolviera, la suspensión de actividades en los casinos.
Entre los permisionarios denunciados está Atracciones y Emociones Vallarta, operadora del Royale de Monterrey, que cuenta con un permiso desde 1992 pero a la que el gobierno de Calderón le autorizó –el 10 de junio de 2009– la instalación de otros 41 centros de apuestas.
Según la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos, en Nuevo León hay 57 casinos. Antes del reglamento propuesto por Creel tenía cinco (cuatro en Monterrey); con el exsecretario de Gobernación se instalaron 10 (dos en Monterrey) y a partir del sexenio de Calderón empezaron a operar otros 42.
Según el estudio de uno de los permisionarios que pidió el anonimato, en esa entidad operan en la ilegalidad 24 casinos; le sigue el Distrito Federal con 24 y luego Coahuila con 16.
En Nuevo León han sido justamente las administraciones locales panistas las que les han permitido validar el permiso nacional e instalar los casinos. Por ejemplo, Adalberto Madero, alcalde de Monterrey de 2006 a 2009, autorizó la instalación de 10, entre ellos el Royale entre cuyos propietarios hay tres parientes suyos: Rodrigo Madero Covarrubias y sus dos hijos José Francisco y Agustín Madero Dávila. Otro caso es el del exedil panista de San Nicolás de los Garza, Zeferino Salgado, quien autorizó dos, y la actual presidenta municipal de Guadalupe, Ivonne Álvarez, que ya autorizó tres.
Lizbeth García Coronado, quien advirtió de la ilegalidad, documentó que el Royale permitía juegos prohibidos, como naipes, ruleta y dados. Otros tres casinos propiedad de los Madero fueron denunciados: el Jubileé, el Crystal Palace y el Paradise.
Con este último se relaciona al secretario de acuerdos del Juzgado Noveno de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal, Esiquio Martínez Hernández, quien entregó al Paradise un amparo, el 1276/2007, contra una visita de inspección y clausura y un día después recibió en su cuenta personal 500 mil pesos, según información no desmentida difundida por el periódico Reforma.
Además “este año la PGR incluyó en su indagatoria una llamada anónima donde se dice que los dueños del Paradise lavan dinero de la organización de Los Zetas”, reportó Reforma, el 4 de junio pasado, cuando dio a conocer parte del expediente contra el secretario del juzgado.
A éste se le detectaron varios depósitos por un total de 9.5 millones de pesos; provenían de 13 entidades y 12% era de Nuevo León. Entre los depositantes está el abogado Santiago Francisco Rosario, del Bufete Becerra Pocoroba, que fundó el actual diputado federal Mario Alberto Becerra Pocoroba, quien durante años fue encargado de las finanzas del Grupo CIE, que tiene permiso para operar 130 centros de apuestas y un hipódromo.
Además denunció que están en la ilegalidad el Folliati, Viva México!, New York, Miravalle Palace, Red, Club 209, Hollywood en Degollado, y Hollywood en la carretera nacional kilómetro 271, La Isla del Tesoro, Revolución, Poker Room y Windland.
Otra de las advertencias de la legisladora y denunciadas ante PGR fue la entrega de permiso de Gobernación a Entretenimiento Chihuahua para instalar 120 centros de apuestas. La diputada considera que ese permiso es apócrifo y revela que esa razón social no está en los registros de la Asociación de Permisionarios de Juegos y Sorteos.
Finalmente dio a conocer que la Secretaría de Gobernación, el 22 de marzo pasado, revalidó el permiso a Operadora Megasport para operar 31 centros de apuestas y un hipódromo, luego de que un juzgado federal demandó su activación, que la propia secretaría había suspendido por incumplimiento de requisitos.
A tres meses de la denuncia, Gobernación no ha respondido a la legisladora y la PGR no ha dicho si dio seguimiento a las denuncias.
¿Quiénes son?
Bartlett, quien acusa al gobierno de coludirse con “organizaciones” –prefiere no aclarar si se trata de organizaciones económicas o de narcotráfico– para el establecimiento de casinos, advierte que Gobernación “rompió el dique de contención a casinos” por razones poderosas.
“Cuando rompes los diques lo haces por razones poderosas; hay poderosas organizaciones y poderosos intereses.”
–¿Son organizaciones criminales o empresariales?
–No sé… bueno, si hay colusión con autoridades y organizaciones, pues ahí ya son ilegales ¿no?
El exsecretario considera que es tiempo de saber quién y para quién se realizó “toda esta urdimbre” de autorizar casinos; “se habla de muchos dueños, de personalidades… el gobierno supo que iba a haber esta explosión de casinos, pero hay que ver quién está detrás, qué organizaciones o individuos, y hay que checar si son empresariales o criminales”.
Durante el recorrido que Proceso hizo la primera semana de julio pasado en Monterrey por diversos casinos se habló también con autoridades de la delegación de Gobernación, quienes, pidiendo el anonimato, revelaron que desde el 18 de septiembre de 2009, cuando realizaron un operativo en un restaurante llamado La Costilla al momento en que se realizaban apuestas ilegales de más de 100 mil dólares, recibieron la orden de las oficinas centrales de no realizar más inspecciones.
La Costilla era propiedad de Rogelio Garza Cantú, también dueño del casino Revolución y quien fue ejecutado el 26 de junio de 2009.
Desde entonces la delegación de Gobernación en Monterrey no verifica que en los casinos se realicen apuestas ilegales.
Bartlett dijo que esta falta de verificación sólo puede obedecer a la “colusión” del gobierno.
–Con esta apertura a los casinos, ¿usted cree que el gobierno ignoraba los riesgos a los que exponía a la población, como lo ocurrido en el Royale?
–Creo que los autorizaron con plena conciencia. El rompimiento del dique, la decisión de Estado de permitir la existencia de lugares de juego con apuestas es deliberado rompimiento, es un cambio de política radical. Y una vez que existe el camino ilegal, irregular, y el fallo de la Corte que avaló el reglamento de Creel, pues con todo respeto le digo que no habían hecho una nueva ley y la que hay prohíbe esos lugares; por lo tanto el reglamento tampoco puede ser.
El reglamento no puede ir un milímetro más allá de la ley y si lo haces es romper abiertamente el estado de derecho, dice y agrega: “Hay un juego en Gobernación con este tema en donde algunos sí tienen permiso, otros no; donde hay jueces que dan amparos, ayuntamientos que permiten la instalación y no pasa nada. Tan no pasa que ya hay más de 700 casinos en todo el país en sólo una década de panismo. Eso también es una colusión de Gobernación y ahí está un efecto (refiriéndose al Royale).
Sostiene que el gobierno no se puede decir engañado de las consecuencias que traería abrir las puertas a los casinos pues desde siempre el PRI se opuso y dio sus razones: los casinos traen muchos problemas de inseguridad, drogas, etcétera.
“Estamos viendo las consecuencias de un mal gobierno de Fox y Calderón; me preguntas si habrán previsto lo que está pasando y sostengo que sí porque esos son los efectos de la autorización.”
–Calderón habló de terrorismo, ¿no abrió él las puertas a ello con sus actos?
–Son dos temas que se juntan: su guerra contra el narcotráfico, censurada por todos, es una guerra que genera problemas. Porque es terrorismo el cobro de piso que sucede en Ciudad Juárez, los coches bomba, y ahora incendian un casino. Eso fue un acto de terrorismo, espeluznante, deshumanizado; pero eso nos lleva al otro problema que son los casinos. Las casas de juego que operan en un estado que no respeta el derecho, porque la responsabilidad de la Secretaria de Gobernación es vigilar eso, entonces sí es terrorismo y entran (gobierno) en un pantano del que ya no salen. El tema de casinos te lleva a un fenómeno que está destruyendo al país: la ausencia de un estado de derecho.
–¿Lo ocurrido en el Casino Royale era predecible?
–Siempre.
Y concluye: “Hay un estudio que dice que uno de los riesgos de un país, de su seguridad, es el mal gobierno”.
El Sistema de Administración Tributaria anunció la noche del viernes 26 que realiza 11 auditorías a casinos en Nuevo León: nueve en Monterrey (uno de ellos es el Hollywood), una en Apodaca (el Abu Dhabi) y otra en San Pedro, donde sólo opera el Alegro, propiedad de Entretenimiento Vallarta, empresa dueña del Royale.

CRISIS Y OPORTUNIDAD

Olga Pellicer / Proceso
Cuando parecía que la economía mexicana se estaba recuperando, las exportaciones crecían, las inversiones extranjeras subían y hasta se podía hablar de aumento del empleo, las malas noticias han hecho sonar la alarma. La recesión que comenzó en 2008 no ha terminado; sus manifestaciones actuales son aún más devastadoras. Los países del Atlántico norte, Europa occidental y Estados Unidos, se encuentran ante graves problemas derivados del aumento de su déficit público, las dificultades para pagar sus deudas y la imposibilidad de encontrar nuevos caminos para reanimar sus economías. El futuro no será halagador en esos países: habrá una disminución de sus gastos gubernamentales, los ritmos de crecimiento de su economía serán muy lentos, el desempleo seguirá al alza, sobre todo entre los jóvenes. Para México, muy vulnerable a lo que ocurre en el exterior, las perspectivas son una repetición de lo ocurrido en 2009.
Importa tener presente que el comercio exterior representa un porcentaje muy alto del PIB en México, cerca del 60%. El comportamiento del mismo, alrededor de 65% con Estados Unidos, es fundamental para el crecimiento de la economía mexicana. No es extraño que en 2009, como reflejo de la recesión en aquel país, el PIB en México cayera 6% y se perdieran más de 700 mil empleos. Las cifras desfavorables sobre la situación social en México que salieron a la luz en el censo de 2010 son, en gran medida, el resultado de esa caída.
Los problemas renovados de la situación económica externa llegan en un momento político muy complejo para México. Pronto empezarán las campañas electorales para la Presidencia y, ciertamente, no es fácil para un candidato escoger ese momento para comprometerse con medidas económicas que pueden ser impopulares entre ciertos sectores. Por ejemplo, una reforma fiscal que grave a los grupos de mayores ingresos.
Sin embargo, la dimensión de la crisis es tan seria que resulta difícil ignorarla para quienes pretenden alcanzar la conducción del país en 2012. Por ello, a pesar de sus aspectos negativos, puede convertirse en un factor que propicie que las campañas sean algo más que espectáculos televisivos y se tome como oportunidad para una reflexión más sustantiva sobre los problemas nacionales.
Ante la gravedad de éstos últimos, es difícil creer que se podrá alcanzar la Presidencia sin la voluntad y la capacidad de presentar a la ciudadanía un proyecto político serio. Como señalaba hace una semana Luis Rubio en el periódico Reforma, la victoria requiere al menos de la conjunción de tres factores: “liderazgo creíble, proyecto convincente y estructura organizacional”. La cuestión aquí es determinar qué elementos debe contener un proyecto de gobierno para ser convincente.
Una de las omisiones más dramáticas del debate nacional es reconocer el grado en que los problemas internos están sujetos a lo que ocurre en el exterior. A pesar de las experiencias recientes, la élite política y buen número de comentaristas siguen empeñados en ver la relación con el exterior como algo secundario. Al parecer hay una explicación para ese desinterés: hablar de los factores externos no sube el rating de los comunicadores. Mejor discutir hasta el cansancio sobre el pleito al interior de los partidos políticos que dedicar algunos momentos a reflexionar sobre cómo nos va a ir con la segunda etapa de la crisis económica.
Ahora bien, ese desinterés ya alcanzó un límite. Cuando los problemas tan serios que vive el país, desde los relativos a la criminalidad hasta los concernientes al futuro de la economía, están tan obviamente vinculados al exterior, ningún candidato serio puede pasar por alto esa dimensión. Si algo demuestran los problemas que estamos viviendo es que éstos no se entienden sin una clara visión de lo que ocurre más allá de nuestras fronteras, principalmente en Estados Unidos. Todo programa de gobierno debe partir de ese reconocimiento. Sustituirlo por frases demagógicas de defensa de la soberanía y búsqueda de independencia es la mejor manera de restar credibilidad a cualquier candidato.
El primer gran dilema que debe contemplar un proyecto es hasta dónde buscar la diversificación y hasta dónde un mejor entendimiento con Estados Unidos. En realidad, ambos objetivos no están reñidos. Hoy por hoy la relación más importante de México es con Estados Unidos, país con el cual urge buscar caminos conjuntos para la recuperación económica. Por ejemplo, la elevación de salarios en China está devolviendo atractivo a la inversión estadunidense en México por los bajos costos que supone la cercanía. De México depende, a su vez, determinar cómo aprovechar mejor esos nuevos flujos de inversión.
A su vez, la diversificación es indispensable. No se trata de sustituir a Estados Unidos, sino de alcanzar una diversificación realista, de 5% a 10% mayor de la que existe ahora. Para ese objetivo, la mirada se debe dirigir hacia los horizontes más promisorios, que en este momento se encuentran en Asia. Por lo que se refiere a otros países de América Latina, México se encuentra seriamente atrasado en sus relaciones con esa región, que se ha convertido, sin duda, en el centro más dinámico del comercio y las finanzas internacionales. Para Brasil, China ya es su primer socio comercial, además de haber acordado importantes proyectos de cooperación en cuestiones de energía y tecnología espacial.
La crisis económica en los países occidentales es el punto de partida para una profunda reconsideración de la posición de México en el mundo, sus posibilidades y los retos a que debe hacer frente. Si la élite política no lleva sus reflexiones a la altura que exigen esos retos, mantiene la superficialidad de sus pronunciamientos y no señala objetivos hacia el futuro y la forma de alcanzarlos, se habrá perdido la posibilidad de convertir esta crisis en oportunidad.

¿EN QUÉ MOMENTO SE JODIÓ MÉXICO?

José Gil Olmos / Proceso
En Tamaulipas, cuando se habla del narcotráfico se baja la voz: no se dice “narcos” o cualquier sinónimo, sólo se hace una referencia indirecta, alejada, pero en privado, nunca en público. Eso mismo pasa en Chihuahua, Baja California, Michoacán, Guerrero, Nuevo León, Sinaloa, Veracruz, Durango, Coahuila y muchos otros estados del país donde el miedo se ha apoderado de nuestros espacios públicos, avanzando a los íntimos y familiares, creando una cárcel invisible que nos aprisiona a todos en el rincón más escondido de nosotros mismos.
Parafraseando el periodista colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, bien podríamos preguntarnos ¿en qué momento se jodió México? ¿Cuándo perdimos el rumbo que nos ha llevado a esta espiral de violencia y al miedo que se ha apoderado de una gran parte del país?
El pasado sábado 21 de agosto ocurrió algo muy grave que nada tiene que ver con el futbol, aunque ocurrió en el estadio del club Santos Laguna en Torreón. Casi a la mitad del juego una balacera arrinconó a los miles de asistentes en ese rincón donde cada quien busca protección, el cuerpo de uno mismo, los brazos que cubrían la cabeza mientras pasaban los minutos de la balacera.
El miedo, ese mecanismo de protección natural, se convirtió entre los asistentes al estadio –familias enteras, amigos, niños, mujeres y jóvenes–, en una inmovilización social propia de cuando el terror se apodera de una comunidad.
Los jugadores de los Monarcas Morelia y del Santos de Torreón corrieron despavoridos hacia los vestidores en busca de refugio. Mientras que el público se tiró al piso y se quedó ahí hasta que después de varios minutos ya no se escuchó el tableteo de las armas afuera del estadio.
De inmediato la gente saltó a la cancha y corrió hacia las puertas de salida. Pero no había salida en ese momento, pues la violencia estaba afuera. La escena bien podría representar al país, a la sociedad mexicana que, o trata de huir de la violencia buscando una salida que por el momento no existe o está paralizada por el miedo que ha producido el poder del crimen organizado.
Cualquiera de las dos circunstancias, ambas, describen la situación en la que se encuentra el país frente al imparable poder del crimen organizado que ha usado el terror y la violencia como instrumento de dominio y de control.
Aunque no hubo consecuencias, las imágenes que vimos en televisión de la gente buscando infructuosamente un refugio mientras se escuchaban los disparos de armas de alto poder son emblemáticas y, seguramente, ya se quedaron en la cabeza de muchas personas.
El futbol es para muchos uno de los pocos refugios de diversión o de evasión frente a la crisis de violencia que sufrimos en todo el país, pero sobre todo en entidades como Michoacán y Coahuila de donde son los dos equipos que suspendieron el partido.
Asistir al estadio a ver el partido es para muchos mexicanos una de las pocas posibilidades de salir de sus casas, asistir a un evento público, abierto, y tener contacto con otros. Pero después de lo ocurrido en Torreón, muchos pensarán dos veces ir a un partido o asistir a un concierto o simplemente salir a un acto masivo. Algo similar ocurrió en Morelia hace un par de años, cuando en pleno festejo del Grito de Independencia, lanzaron unas granadas contra la muchedumbre que, además de los ocho muertos y decenas de heridos que provocaron, sembraron el terror entre los michoacanos para asistir a actos públicos.
Para una sociedad, caer en el miedo es caer en la inmovilidad y eso es lo que más les conviene a las bandas de criminales o a los grupos de poder con pretensiones autoritarias, pues es mejor tener una sociedad paralizada, presa del terror, a una que salga a las calles a exigir un cambio.
Pero ¿en qué momento se jodió México?, vuelve la pregunta. Me parece que no hay un momento de quiebre, sino muchos momentos que se han ido sumando desde hace tiempo: cuando desde el poder se permitió que la impunidad fuera un privilegio, cuando desde la sociedad se hizo de la corrupción una costumbre, cuando desde la Iglesia se llamo a la inmovilidad y la impudicia , cuando en las escuelas se perdieron los valores de comunidad, cuando los partidos se alejaron de la gente, cuando en la Suprema Corte de Justicia se permitió la inmunidad de los banqueros, cuando en los medios de comunicación se propaló la violencia sin dar explicación, cuando a los niños se le enseñó a jugar con el terror, cuando se abrieron las puertas de los hogares a la pasividad y la indolencia.
Frente a este panorama parece que no hay salida. Pero la esperanza del cambio siempre existe, sólo que ésta no vendrá a nosotros sola, sino que hay que construirla desde abajo, no desde las cúpulas del poder ni de los políticos. En Colombia tardaron muchos años y hubo miles de muertos para que reaccionaran. En México ya es tiempo de salir del marasmo y de la individualidad para recuperar nuestros espacios públicos. Ya son suficientes más de 50 mil muertos, miles de desaparecidos y de desplazados por el terror de la guerra contra el narcotráfico.

CASINO ROYALE Y "LADIES DE POLANCO": LAS LECCIONES

Jorge Zepeda Patterson / El Universal
Lo que sucedió en un casino de Monterrey y en las calles de Polanco en los últimos días revela, por distintas vías, el estado calamitoso en que se encuentra el quebranto de la ley en nuestro país.
Lo del Casino Royale es una ruptura de la noción de “hasta dónde hemos llegado”. Creíamos que con la muerte de 72 migrantes en Tamaulipas o 20 degollados en Michoacán habíamos tocado fondo. Pero lo de Monterrey es una nueva mojonera en el camino al infierno que estamos transitando. Primero, porque el hecho de que se extorsione a dueños de casinos revela el poder y el nivel de impunidad del crimen organizado. No se trata de propietarios mancos ni moneditas de oro. Los casinos son negocios que bordean la ilegitimidad y sus dueños son hombres de poder, ampliamente relacionados con el dinero y la política.
Segundo, porque a diferencia de las zonas rurales de Tamaulipas o Michoacán, estamos hablando de Monterrey, uno de los centros de poder en el país. Tercero, porque las víctimas pertenecen a las clases medias; un sector social que normalmente ve las tragedias desde sus televisores. Ciertamente los sectores medios han sido flagelados por las extorsiones y los secuestros exprés, pero las masacres sucedían en otras zonas y a otros segmentos de la población.
Me detengo en este punto. Los periodistas sabemos que el impacto de una noticia en la opinión pública es inversamente proporcional a la distancia geográfica (130 muertos en un descarrilamiento en India afectan menos que ocho personas asfixiadas en una casa de Guadalajara, por ejemplo), y directamente proporcional al grado en que las víctimas se acerquen al nicho demográfico de la población que forma opinión pública (una ejecutiva joven asesinada luego de subir a un taxi impacta más que una familia campesina desaparecida). No es casual que habiendo 5 mil víctimas “civiles” de la guerra civil sean los casos de los hijos de Martí, Wallace y Sicilia los que han galvanizado a la opinión pública vía los medios de comunicación. No debería ser así, pero no ganamos nada con negar las lógicas de comunicación que operan aquí, en Nueva York o en Londres. El asesinato colectivo de la clientela del casino regiomontano por la delincuencia organizada es también un first sociodemográfico en esta guerra. ¿Por qué esta tragedia sí ameritó invocar duelo nacional de parte de Calderón y no así la guardería de Hermosillo?
El caso del video de las damas de Polanco parecería un asunto absolutamente frívolo, comparado con lo de Monterrey, pero no lo es. Lo que medio país vio fue la constatación de la lógica que se ha instalado entre los que se sienten por encima de la ley.
Supongo que usted y yo nos indignaríamos frente a la autoridad si fuésemos detenidos injustamente, por alguna infracción o delito que no cometimos. Pero no era el caso de estas mujeres. No clamaban su inocencia. Simplemente estaban en el paroxismo de la indignación porque habían sido detenidas. En sus muy particulares códigos, las leyes o las policías existen para los “jodidos”, no para los que traen buenas camionetas, viven en Polanco y tienen dinero o influencias. En el insulto “pinche asalariado de mierda” hay un componente de clase social preñado de desprecio. Por desgracia, operó en los dos sentidos. Los policías no iban a actuar contra unas señoras que en su mundo real o “civil” son patronas. Estaban en Polanco, para todos los efectos “territorio Apache”, donde la renta de un departamento es 10 veces su ingreso mensual. Policías de a pie o de patrulla que han aprendido, de la peor manera, que meterse con un poderoso es peligroso. No es hipotético: si cualquiera de ellas hubiese resultado conocida o pariente de algún influyente, el policía sabe que sobrevendría la pérdida de su trabajo o algo peor. El video y su exposición en internet fueron la excepción en ese caso.
La tragedia de Monterrey y el bochornoso video de Polanco son caras distintas de la misma moneda: revelan la de impunidad y la abismal desconfianza no exenta de desprecio hacia las leyes y los cuerpos policiacos. Los asesinos del casino no se disfrazaron ni perpetraron su amenaza en la madrugada y no desactivaron las cámaras de seguridad. Lo hicieron a plena luz del día en una de las ciudades más patrulladas del país. El desprecio por la policía hermana estos sucesos. ¿Qué sigue?
Economista y sociólogo


URGENCIA DE UN NUEVO ARREGLO

Francisco Valdéz Ugalde / El Universal
Cerrar filas no implica cerrar el sistema político. La distribución del poder a que ha dado lugar la democratización y el pluralismo no se ha correspondido con un sistema constitucional de ejercicio democrático del poder político. El cinismo del que hacen gala algunos gobernadores y seguidores para endeudar a sus estados hasta lo insostenible y su regodeo en las contribuciones a la federación habla por sí solo: en materia fiscal el Estado nacional está seriamente quebrantado, y los intereses partidistas lo mantienen secuestrado.
La distribución democrática del poder no es la causa de su dispersión. Ésta radica en el sistema de ejercicio de poder diseñado para el gobierno de un solo partido, cuyo cambio ha sido impedido por los equilibrios políticos de la última década con la consecuencia de detener y poner en riesgo de involución al sistema político en su conjunto.
En vez de apurar el paso para construir un Estado democrático, hemos desperdiciado tiempo y oportunidades. La razón fundamental: colocar encima del interés nacional los intereses de partido, de grupo, de región y de personas. La ausencia del “ogro filantrópico” no dio por resultado un nuevo acuerdo de distribución equilibrada de las responsabilidades. Para ello hacían falta voluntad y concierto y éstas han brillado por su ausencia.
Aunque nunca será tarde para retomar el curso adecuado, las circunstancias presentes se han agravado alarmantemente. Las recientes revelaciones sobre el grado y forma de endeudamiento de varias entidades, la responsabilidad que en ello pueden tener gobernadores, incluido el actual dirigente nacional del PRI, la respuesta de autodefensa contra toda asunción de responsabilidades y el atentado terrorista que se produjo el jueves pasado en Monterrey no hacen sino agravar la situación.
Más que nunca, la unidad política debe darse en torno a los intereses prioritarios del país, que no son otros que los de la gente común y corriente que paga las consecuencias de todo lo anterior.
Ante circunstancias tan adversas, la tentación de cerrar el sistema político como sinónimo de cerrar filas rondará por las cabezas de los dirigentes nacionales. Máxime que el atentado terrorista se ha presentado teniendo en puerta el inicio del proceso electoral de 2012. Seguramente, se buscará blindar las elecciones del próximo año, pero es impensable realizarlas sin libertad de movimiento y reunión, en medio de la inhibición del ánimo popular.
Independientemente del juicio que se haga sobre la estrategia de combate al crimen organizado, no habrá marcha atrás en arrostrar sus consecuencias, y ninguna reconsideración puede partir de lo indecible: pactar con los criminales, aceptar el chantaje y “resolver” el secuestro abandonando al secuestrado en sus manos.
La apertura política es indispensable, pero para que ésta sea mayor se requiere de consenso político para tomar las medidas adecuadas. No podrá basarse en el oportunismo de la defensa de los cotos de poder. No podrá tener base en el empecinamiento de salir al paso del pluralismo con la imposición de reglas para crear mayorías artificiales. No podrá fincarse en la irresponsabilidad de regatear el consenso a cambio de prebendas.
El Poder Legislativo, que la próxima semana iniciará su periodo de sesiones, tiene una responsabilidad mayor. Si el poder político quiere el apoyo de la ciudadanía tendrá que levantar sus miras del miserable plato de lentejas en que las tiene puestas. Y la pelota está en la cancha del Legislativo, de la Cámara de Diputados en particular, donde reposa el proyecto de decreto de reforma política que aprobó el Senado de la República y que mantiene detenido. No puede aceptarse que del reposo lo manden a la morgue.
El arreglo político vigente, que ha dominado el periodo democrático desde que en 1997 el partido hegemónico perdió la mayoría en la Cámara Baja, está agotado. Es menester un cambio en la forma de gobernar y en la forma de gobierno.
En primer término, es indispensable un cambio de actitud entre los principales dirigentes políticos del país; un cambio en la forma de encarar la tarea de gobernar. De cada uno de los Poderes de la Unión, de los gobiernos de los estados y de las principales organizaciones políticas para impulsar una transformación de la forma de gobierno.
Es mayoritario pero no explícito entre ellos el reconocimiento de que el arreglo imperante ha caducado. De hecho, la principal confrontación no es entre el mantenimiento de lo que hay y lo que se busca cambiar, sino entre dos concepciones de cómo sacar al sistema político del atasco. Pero las diferencias sobre el proyecto a seguir mantienen el estancamiento.
No obstante, hay una mayoría evidente en la propuesta del cambio que se basa en preservar el pluralismo político a través de fórmulas de coalición y mecanismos participativos. Detenerlo es suicida, la cuenta regresiva ya comenzó.
Director de la Facultad Latinoamericanade Ciencias Sociales (Flacso) sede México


LAGARDE AVISA DE QUE HEMOS ENTRADO EN UNA "FASE PELIGROSA"

La directora del FMI pide que los bancos europeos sean recapitalizados
SANDRO POZZI – EL PAÍS
El drama de la deuda en EE UU y Europa no cesa, y eso preocupa a los grandes actores de las finanzas, reunidos en Jackson Hole. Es un problema al que hizo referencia Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, en la apertura de la conferencia en las Rocosas y al que se le sumó Christine Lagarde, que debutó en el foro como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sostuvo que los bancos europeos necesitan ser recapitalizados y la forma más eficaz de hacerlo sería mediante una "recapitalización sustancial obligatoria" a través de los canales privados, si es posible.
En Estados Unidos, el enfoque a largo plazo de la consolidación fiscal no debe ignorar la importancia de fomentar el crecimiento a corto plazo, sostuvo la jefa del FMI.
"Después de todo, ¿quién creerá que los compromisos para reducir el gasto pueden sobrevivir a un largo estancamiento con el prolongado desempleo y la alta insatisfacción social?", se preguntó Lagarde.
El debate de la deuda, dijo Lagarde, está en un momento clave en las economías avanzadas que requiere de decisiones cuidadosas para, por un lado, reducir el déficit y, por otro, preservar el crecimiento. Eso, señaló la exministra francesa, obliga a una mayor coordinación que evite situaciones de caos en los mercados como las vividas en las últimas semanas en las bolsas.
Lipsky descarta otra recesión
"La política fiscal tiene que encontrar un punto de equilibrio entre el peligro de perder credibilidad y el peligro de socavar la recuperación", declaró en la discusión de cierre del evento, dedicada a las prioridades políticas en favor del crecimiento. A su lado estaba Jean-Claude Trichet, en la que fue la última participación en el foro como presidente del Banco Central Europeo.
El FMI presentará sus previsiones de crecimiento el mes próximo, en la víspera de su cumbre semestral en Washington. John Lipsky, número dos del organismo, descarta la recaída en la recesión. Pero si reconoce que los riesgos son mayores en los últimos meses, y se fija en la debilidad de los datos de algunas economías, como la de Estados Unidos.
"La economía mundial sigue creciendo, pero no lo suficiente", afirmó después Lagarde, a la vez que señalaba que "existe un camino hacia la recuperación". Sin embargo, advirtió de que "los acontecimientos de este verano indican que hemos entrado en una nueva y peligrosa fase" que podría desembocar una recesión global. "Sabemos lo que hay que hacer para crecer", añadió.
Al lado de Lagarde estaba Jean-Claude Trichet, en la que fue la última participación en el foro como presidente del Banco Central Europeo, que señaló que espera que la lucha contra la crisis financiera no afecte negativamente la capacidad de los encargados de formular políticas para asegurar la estabilidad de los precios.
"Nuestras medidas no convencionales no son en modo alguno afectan a nuestra capacidad para diseñar nuestra política monetaria a la estabilidad de precios a medio plazo", dijo Trichet en un discurso muy técnico en el que no hizo mención al problema de la deuda.