sábado, 3 de septiembre de 2011

FRACASA EL MANEJO DE LA ECONOMÍA

Susana González G. / Periódico La Jornada
Las cifras oficiales evidencian el "fracaso en el manejo de la economía" del gobierno del presidente Felipe Calderón: el crecimiento promedio es de sólo 1.5 por ciento en estos cinco años y se alcanzó la tasa de desempleo abierto más alta en la historia, de 5.95 por ciento en septiembre de 2009, cuando antes iniciar este sexenio fue de 3.59 por ciento, aseveró la consultoría Vanguardia Investment. Esos son los datos que faltan en el quinto Informe de gobierno, señaló Roberto Galván, presidente de la firma, y calificó de "catastróficas" las consecuencias para el país de esos resultados económicos que distan con mucho de los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo. Para lograr un millón de empleos cada año la economía debería crecer 5 por ciento, pero en lugar de ello el número de mexicanos desocupados se incrementó en un millón en lo que va del sexenio. "En 2006 el número de personas desocupadas formalmente era de 1.6 millones. Cifras recientes arrojan 2.6 millones, así que esta gestión debería ser el sexenio del desempleo", puntualizó. Criticó que se hable de las obras públicas como generadoras de puestos de trabajo, cuando el crecimiento del sector de la construcción apenas es de 0.95 por ciento en todo el sexenio, muy lejos de las tasas de 8 por ciento que se requieren para que sean compatibles con un crecimiento del PIB de 5 por ciento.

EL ESCANDALOSO ENDEUDAMIENTO MEXICANO

Alejandro Gómez Tamez / El Financiero
Ante la volatilidad financiera internacional, prácticamente no hay ningún discurso sobre temas macroeconómicos por parte de algún miembro importante del gobierno federal en el que no se presuma la "solidez" de las finanzas públicas y la disciplina fiscal como un aspecto que nos blindará.
Así, funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y de la Secretaría de Economía (SE) constantemente nos quieren hacer pensar que ante los embates del exterior México cuenta con una solidez y un manejo de sus finanzas públicas envidiable.
Si bien México no está tan mal en sus finanzas como si lo están muchas naciones europeas, Japón y Estados Unidos, eso no significa que seamos un ejemplo a nivel mundial, ya que como se verá líneas abajo, la deuda del gobierno federal ha crecido de manera más que alarmante en los últimos cinco años.
De acuerdo a cifras oficiales por parte de la SHCP, al mes de julio de este año, la deuda total del sector público federal durante el actual gobierno ha aumentado en 120 por ciento hasta alcanzar los 4 billones 383 mil 750.4 millones de pesos, lo que representa el monto de endeudamiento más alto de la historia y equivale a casi una tercera parte del producto interno bruto (PIB) del país para 2011.
Si analizamos la composición de la deuda total, vemos que la contratación de créditos en el mercado nacional representa 70 por ciento del monto total, lo que equivale a 3 billones 101 mil 278 millones de pesos; mientras que la deuda con el exterior sumó al mes de julio de este año 110 mil 57.9 millones de dólares. De esta forma, de acuerdo a la SHCP, al mes de julio de 2011 la deuda interna del gobierno federal creció 110.7 por ciento desde que inició el actual gobierno, al pasar de casi 1.5 billones de pesos en diciembre de 2006, a 3.1 billones en el séptimo mes del presente año.
Por su parte, la deuda externa se elevó de un saldo neto de 47 mil 247.3 millones de dólares, a 110 mil 57.9 millones en el mismo periodo. Esto implica un incremento de 133 por ciento durante el gobierno de Felipe Calderón, una vez que se incluyeron como deuda pública los adeudos contratados a través de los Pidiregas (proyectos de infraestructura productiva con registro diferido en el gasto).
Y ante estos niveles de endeudamiento, usted se podrá preguntar ¿Cuánto pagamos por concepto de intereses? De acuerdo a la propia SHCP, los recursos destinados al pago de intereses y comisiones ascendieron a 147 mil 617.5 millones de pesos tan sólo entre enero y julio de 2011. Este monto es superior en 2.8 por ciento al de igual periodo de 2010, cuando se canalizaron 143 mil 600 millones para el mismo fin.
Las cifras de lo que se paga como costo financiero por la deuda son un insulto, cuando se toma en cuenta los recursos que se destinan cada año como participaciones a los estados y municipios. Y es que en los primeros cuatro meses de 2011 los estados recibieron por concepto de participaciones (su principal fuente de ingresos) 171 mil 830.2 millones de pesos, lo que implica que siete meses de pago de intereses sobre la deuda equivale a casi cuatro meses de recursos para los estados en México.
¿Y quién gana de todo esto? Pudieramos decir que los ciudadanos si lo que se ha contratado de deuda lo viéramos en una creciente infraestructura a lo largo y ancho del país. Pero la realidad es que mientras hay regiones y estados que avanzan en este sentido, hay otros en los que el gobierno federal no tiene interés en apoyar con obras importantes de infraestructura.
Quienes definitivamente ganan con este excesivo endeudamiento del gobierno federal son los tenedores de dicha deuda. Es decir, hay instituciones financieras e inversionistas quienes reciben esos 147 mil 617.5 millones de pesos que el gobierno erogó en los primeros siete meses del año. ¿Y de donde salió ese dinero para pagarle a los tenedores de la deuda del gobierno federal? Muy simple: de nuestros impuestos.
Y lo anterior significa que por cada peso que se paga para el servicio de la deuda, pues es un peso menos que habrá para programas de infraestructura carretera, urbana y rural.
Es importante señalar que si bien en este momento la perspectiva mundial es de que las tasas de interés permanecerán bajas por los próximos uno o dos años (tal vez hasta que no se vea un problema serio de inflación en los países desarrollados), la realidad es que eventualmente las tasas de interés aumentarán y esto sin duda presionará de manera importante las finanzas públicas de nuestro país. ¿Qué va a hacer el gobierno mexicano cuando la tasa de interés de referencia en los Estados Unidos (la de Fondos Federales) pase de un actual 0.25% a un 1%?
Y es que si como en la actualidad, continuamos teniendo una excesiva dependencia de los ingresos petroleros por parte del gobierno federal y seguimos teniendo un sistema fiscal más que inequitativo con impuestos infames como el IETU, pues existirá muy poco margen de maniobra para el aumento de los ingresos tributarios para hacer frente a mayores tasas de interés. De esta forma, si continúa la actual tendencia en las variables macroeconómicas, y se da un escenario de alza en las tasas de interés, lo que sin duda ocurrirá será que el gobierno federal estará en graves aprietos y tendrá que recortar programas de infraestructura y de carácter social (con un grave costo para la población).
Lo ideal sería que el gobierno federal comenzara por recortar su creciente gasto corriente improductivo, sobre todo aquel destinado al pago de servicios personales, pero sabemos que el gobierno es capaz de recortar prácticamente cualquier rubro del gasto menos la burocracia.
Así pues, todo lo anterior tiene el fin de solamente poner un tema sobre la mesa: si bien hay "disciplina" en las finanzas públicas según la SHCP, deben tomarse a partir del siguiente ejercicio presupuestal las medidas para poner freno al incremento de los pasivos del gobierno federal.
Y es que si sumáramos a todo lo anterior la deuda de otras instancias gubernamentales como el IMSS y Pemex la carga sobre las finanzas públicas sería similar a la de las naciones desarrolladas, a las que nuestros funcionarios les ha dado por criticar por su endeudamiento excesivo.
Director General GAEAP*

PEMEX: REPSOL "PRIORITARIA"

México SA
La Bicentenario en el limbo
Calderón y el récord Guinness
Carlos Fernández-Vega / La Jornada
A la velocidad de la luz, Petróleos Mexicanos concretó la adquisición de un paquete accionario de Repsol, con lo que duplica su propiedad en esa trasnacional energética que no quiere perder su "españolidad". Si fuera igual de veloz en sus decisiones y acciones para proteger el interés nacional, la siempre lerda y burocrática directiva de la paraestatal ameritaría una estrellita en la frente. Lamentablemente no lo es y, en lugar de acelerar los trabajos para la construcción de la tan cacareada refinería Bicentenario, en Tula, Hidalgo, se apresuró a comprar una rebanada adicional del citado consorcio español, para lo cual se endeudó aún más, mientras en la denominada "obra del sexenio" calderonista (la mencionada refinería) no puede siquiera terminar la barda que delimita dónde, algún día, si llega, se colocará el primer ladrillo.
La prensa española resume así el operativo: "Petróleos Mexicanos, a través de su filial PMI Holdings, ha adquirido 56 millones 377 mil 90 acciones de Repsol YPF, representativas de 4.62 por ciento del capital de la petrolera española, por unos mil 150 millones de euros a precio de mercado, informó ayer a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La compra se ha realizado en cumplimiento de lo previsto en el acuerdo de accionistas celebrado con Sacyr Vallehermoso el pasado 29 de agosto. La adquisición se ha efectuado mediante compras en el mercado y a través de operaciones con diversas entidades, entre las que se encuentran HSBC, Credit Agricole CIB, Natixis y Grupo Financiero Inbursa, añadió la empresa. El grupo Inbursa está controlada por el multimillonario mexicano Carlos Slim, quien a su vez es consejero de la española Caixabank, otro de los accionistas de referencia de Repsol. El asesor financiero de la transacción ha sido la entidad francesa Credit Agricole. El 29 de agosto Sacyr y Pemex alcanzaron un acuerdo para sindicar los derechos de voto de sus respectivas participaciones de 20 y 4.81 por ciento en Repsol, a la vez que el grupo mexicano se comprometió a adquirir 5 por ciento más antes de un mes de la petrolera española y alcanzar así 29.8 por ciento conjunto". Rapidez ante todo.
En el más reciente reporte que la Secretaría de Hacienda (agosto pasado, con información al cierre del primer bimestre de 2011) envió al Congreso mexicano se lee lo siguiente: “avance físico y financiero de los programas y proyectos de inversión, 2011; programa o proyecto de inversión número 0918T4M0048; construcción de una cerca y barda perimetral en los terrenos donde se instalará la nueva refinería (la Bicentenario) en Hidalgo; presupuesto programa anual: 119 millones de pesos; ejercido (enero-junio de 2011) 34.4 millones de pesos; avance físico (en por ciento) acumulado desde el inicio del programa o proyecto hasta el mes de junio de 2011: 20.6 por ciento”. Lo anterior significa que en seis meses Pemex sólo concluyó la quinta parte de la cerca perimetral de "la obra más importante del sexenio de la infraestructura".
Ese es el balance real: A) seis meses para concluir el 20 por ciento de una barda perimetral de una obra de altísima prioridad para el país (la primera refinería en 30 años), toda vez que la Bicentenario reduciría sensiblemente la compra de combustible en el extranjero y, en consecuencia, los dólares ahorrados se podrían destinar a otros renglones de interés nacional; B) en unos cuantos días la directiva de Pemex concreta la adquisición accionaria de la trasnacional Repsol, mediante una voluminosa deuda, cuyo monto supera en 160 veces el presupuesto asignado para construir una barda perimetral de una estratégica refinería anunciada y formalizada por el inquilino de Los Pinos hace 42 meses, o lo que es lo mismo, tres años y medio. Y la barda apenas reporta un avance, según Hacienda, de 20 por ciento.
Ayer, el cuentacuentos de Los Pinos, en su largo inventario de logros de saliva, no tuvo la cortesía de citar, como lo ha hecho en cuando menos cinco ocasiones, el "inicio" de la construcción de la Bicentenario. Qué lástima. A él que tanto le gusta el tema, al grado de presumirlo como nuevo en cinco fechas distintas, también se le "olvidó" citar el proyecto, que sin duda engrosará el de por sí abultado inventario de promesas y anuncios incumplidos. Lo estratégico (la refinería) puede esperar; el business (la compra de acciones de Repsol) no. Y después se quejan de por qué está el país como está.
¿Qué pasó con la "obra más importante del sexenio"? Va la referencia cronológica de los anuncios del inquilino de Los Pinos: el 18 de marzo de 2008 anunció que en este momento “giro instrucciones a la Secretaría de Energía y al director general de Pemex para que, sin dilación, inicien los estudios y analicen la factibilidad técnica, financiera y logística que nos permita construir una nueva refinería en el territorio nacional (…) con el fin de disminuir nuestra dependencia energética del exterior. Iniciar los trabajos que nos permitan contar en el futuro cercano con esta nueva refinería es una buena manera de celebrar el 70 aniversario de la expropiación petrolera. Lograrla requerirá, como muchos otros desafíos de Pemex, que cada quien ponga su parte”.
El 8 de octubre de ese mismos año dijo lo siguiente; “anuncio la construcción de una nueva refinería de Pemex. Como ustedes saben, a lo largo de muchos años hemos logrado formar, con paciencia y con ahorro, diversos fondos de estabilización para sortear el riesgo de una caída abrupta en el precio del petróleo… podremos construir esa refinería iniciando ya el próximo año (2009) y reducir con ello la dependencia de gasolina del exterior… iniciará, desde ya la construcción de una nueva refinería”.
El 18 de marzo de 2009: "hoy México está en la ruta correcta para disminuir su dependencia del exterior en materia de hidrocarburos. Con ese mismo objetivo instruí a la Sener y a Pemex para que se evaluara la construcción de una nueva refinería que diera respuesta a las necesidades nacionales. A la fecha, Pemex ha venido realizando arduamente diversos estudios y ha concluido prácticamente los mismos, que nos permiten afirmar que México contará pronto con una nueva refinería de Petróleos Mexicanos".
Un año después repitió el anuncio; lo propio hizo el 2 de septiembre de 2010, y en agosto de 2011 la Secretaría de Hacienda reconoce que de la Bicentenario sólo existe 20 por ciento de la barda perimetral y toneladas de discursos. Nada más. Eso sí, lo de Repsol se concretó rapidito y a 100 por ciento.
Las rebanadas del pastel
Para el récord Guinness de la cara más dura del planeta: "los avances alcanzados por sí solos serían mérito suficiente para cualquier gobierno" (de los ilimitados autoelogios del inquilino de Los Pinos en su show mediático de ayer).

LA SEMANA NEGRA

José Gil Olmos / Proceso
La semana 34 de este año será recordada como una de las más trágicas en el país, no sólo por los más de 80 muertos registrados, sino por los dos eventos que han impactado a la sociedad de manera profunda: el terror en el estadio de futbol en Torreón y el atentado en el casino Royale de Monterrey.
Expertos en atención a víctimas y en seguridad pública han detectado que estos dos eventos, sumados a la tragedia de miles de muertos y desaparecidos en los últimos cinco años, han dejado una huella indeleble en la memoria colectiva, porque se trata de atentados en lugares públicos de entretenimiento.
Con una diferencia de días, la violencia del crimen organizado se hizo presente en el estadio y el casino, ocasionando una expresión de terror y miedo a nivel masivo, como no se había registrado en los últimos años en todo el país.
A través de esos dos eventos, la violencia ha escalado a niveles peligrosos para la sociedad, ya que muestran nuevamente el fracaso de la guerra contra el crimen organizado declarada por Felipe Calderón y el creciente poderío de los grupos delincuenciales, que han rebasado por mucho a las fuerzas armadas y policiales.
Pero el peligro para la sociedad no es comprobar los altos índices de inseguridad, sino la fragilidad y la desprotección en la que se encuentra y los efectos que a corto y largo plazos tienen en el ánimo colectivo.
El miedo, la inseguridad, el terror y la sensación de desprotección que ahora se ha extendido en la gente tienen otros efectos más peligrosos, como la inmovilidad y la desesperanza social.
Esta parálisis y pasividad pudieran ser aprovechadas por los mismos grupos criminales para fortalecer su imperio de terror, que ya se ve en varias regiones del país, pero también por los grupos del poder político que están deseosos de establecer un régimen autoritario, de perfil militar y policiaco, para implantar el orden en el territorio nacional.
Muestra de ello es la demanda que hizo Calderón inmediatamente después del atentado en el casino Royal de Monterrey, al pedirle al Congreso de la Unión que apruebe la Ley de Seguridad Nacional, con la que se pretende dar mayores facultades de intervención a las fuerzas armadas en labores de seguridad pública.
La tentación del autoritarismo, de la mano dura, de la fuerza, antes que de la inteligencia, es lo que hay detrás de esta iniciativa de ley, con la que pretende dar mayores facultades al presidente de la República para enviar tropas militares cuando él considere que se trata de una situación de emergencia nacional, ya no por cuestiones de desastre natural, sino por razones eminentemente sociales o de seguridad pública.
Lo que más le conviene a estos grupos del poder político o delincuencial es tener una sociedad impávida, entumecida, temerosa o aterrorizada.
Una sociedad en estas condiciones es fácil presa de cualquier grupo violento o autoritario que no razona, sino que ejerce la violencia para obtener lo que quiere: más control social y territorial.
Estos son quizá los efectos más peligrosos de los dos atentados ocurridos la semana pasada, por eso es importante destacar las movilizaciones de protesta que se han registrado en Monterrey, donde la sociedad no es proclive a la protesta pública.
Las movilizaciones y la presencia de las organizaciones sociales son importantes en estos momentos en los que el miedo y la desesperanza avanzan. Son las únicas vías de expresión que tiene la sociedad para tratar de incidir en la disminución de la violencia, que como la humedad se ha ido metiendo en la casas.
Si no hay expresión y movilización social, si el conformismo y la apatía se apoderan del ánimo social, lo que veremos en los próximos meses será el incremento del terror y de la violencia, y las elecciones presidenciales de 2012 de nada servirán, pues dará lo mismo quien llegue al poder, porque en los hechos quien gobernará serán los grupos del crimen organizado.

CALDERÓN AÑO V: LA BOMBA DEL DINERO

Salvador García Soto / El Universal
Felipe Calderón Hinojosa arriba a su quinto año de mandato con demasiadas incertidumbres: ¿qué va a pasar cuando acabe su gobierno y venga el juicio por los más de 50 mil muertos en su sexenio? ¿Será capaz de retener el poder para su partido o será recordado como el panista que le regresó el poder al PRI? ¿Cómo se dará un proceso electoral en medio de la violencia y el miedo en amplias zonas de México?
Pero, entre tanta duda, Calderón también llega al final de su administración con una gran certeza: es el Presidente que más dinero ha tenido en las arcas públicas en la historia de nuestro país.
Como nunca había ocurrido en la historia de nuestra Hacienda Pública —tal vez sólo en el año de la “administración de la abundancia” lopezportillista— el gobierno calderonista tiene un enorme superávit en las finanzas públicas entre ahorros, subejercicios, ganancias de intereses e ingresos extraordinarios, que lo hacen entrar a su último año de gestión, literalmente, con las bolsas llenas de recursos.
Otra cosa muy distinta es que, durante su administración, Calderón haya agudizado la pobreza del país: 3.2 millones de mexicanos pasaron a los peores niveles de pobreza; pero de que la bolsa de recursos públicos la traen llena no hay duda; sólo falta saber, y que nos informen, cómo piensan utilizarla.
Porque la tentación de meter dinero a una elección competida, como la que se librará en 2012 por la Presidencia de la República, es tan real como latente. De acuerdo con cálculos no oficiales que manejan algunos gobernadores en la Conago, la “fortaleza económica” con la que contará Felipe Calderón en el año electoral se compone de lo siguiente: 146 mil millones de pesos en reservas internacionales del Banco de México. A esa cifra hay que sumarle las millonarias ganancias que ha obtenido el Banxico por la compra anticipada que hizo de 100 toneladas de oro, equivalentes a 65 mil millones de pesos y que, se estima, le han dejado una ganancia, de la compra a la fecha, de mil dólares por cada onza adquirida. 30 mil millones de pesos es el remanente que se calcula ha obtenido el Gobierno por las diferencias en el tipo de cambio, que se obtiene de la entrada y salida de dólares al país.
El gas y el gas petrolífero son otra de las fuentes de la abundancia del último año calderonista. Sin que se reporte a las finanzas públicas, el gobierno está obteniendo enormes ingresos por la explotación y/o concesión de este recurso del subsuelo mexicano que se explota en grandes cantidades en la Cuenca de Burgos y en campos petrolíferos de varios estados. No hay registros, contables o financieros, de esa entrada de dinero, pero los gobernadores estiman en 30 mil millones de pesos el monto del que dispone el gobierno por ese concepto sin ningún tipo de fiscalización.
El presidente Calderón tiene una enorme bolsa de recursos y estaría en posibilidades de lanzar, en pleno año electoral, una auténtica “bomba de dinero” que impactaría no sólo los programas sociales, sino que podrían contribuir a generar empleo y a fortalecer el mercado interno, todo con un cálculo político-electoral innegable y con el riesgo de convertir el 2012 en una clara elección de Estado.
Si a eso se añade la guerra contra los opositores, que comenzó con el torpedeo a Humberto Moreira, dirigente del PRI, puede entenderse cuál será la prioridad del quinto año de gobierno, por encima del discurso. Así que nada está escrito aún en este último año del calderonismo, sobre todo en términos de las elecciones presidenciales. A los priístas, y más específicamente a los peñistas, que ya celebran con cierta soberbia un regreso a Los Pinos, no les vaya a explotar en la cara esa ¨bomba¨ del fin de sexenio.
NOTAS INDISCRETAS… En el PRI lo consideran casi un “golpe de estado”. Esta semana, el martes, citaron en el CEN priísta a todos los dirigentes de los comités estatales para darles la noticia: a partir de ahora se tienen que coordinar, para toda la operación partidista, con Miguel Ángel Osorio Chong, el flamante secretario de operaciones (cargo inexistente en los estatutos priístas), “porque a partir de este momento —les dijeron— el señor Moreira se dedicará a atender el tema de las oposiciones y a otros asuntos”, es decir, ¿Osorio, alfil incondicional de Peña, ya asumió el control del CEN del PRI…?
Los dados mandan Doble Serpiente. Caída libre.

VIOLENCIA Y TERRORISMO

PORFIRIO MUÑOZ LEDO / EL UNIVERSAL
En las sociedades democráticas las situaciones críticas obligan a la mayor precisión conceptual de los gobernantes y los conductores de opinión, en aras de la transparencia y la toma racional de las decisiones. Deben valorarse y ponderarse los hechos antes de calificarlos, para no abonar a la confusión ni incurrir en demagogia ventajista.
La declaración irreflexiva de Calderón sobre el grave atentado contra el Casino Royal, calificándolo de “terrorismo”, recordó las arengas maniqueas de Bush el pequeño, que atizaban guerras de ocupación y las acusaciones electoreras de Aznar cuando la tragedia de Atocha. Hubimos de aclararle públicamente que los Zetas no son los Etas ni los narcos mexicanos seguidores de Bin Laden. El respeto al Estado de Derecho exige la tipificación precisa de las faltas y los excesos con apego a la normatividad nacional e internacional. No existe prácticamente una definición de terrorismo, por la inmensa cantidad de acciones que comprende y de situaciones políticas que las generan. Por eso, las leyes y tratados prefieren hablar de “actos”, “actividades” o “delitos” terroristas. El experto Mauricio Meschoulam recopila una docena de categorizaciones, todas las cuales comprenden los siguientes elementos: premeditación, violencia extra normal contra no combatientes, objetivos políticos y que el blanco último no sean los afectados -aunque resulten numerosos- sino una sociedad, un adversario ideológico o una nación enemiga, como en Hiroshima, en Guernica o en las Torres Gemelas. Es claro que en Monterrey, salvo el hecho de la violencia excesiva, no se dieron esas características. Todo parece indicar que se trató de una extorsión criminal contra el dueño del establecimiento en la que –de modo tal vez deliberado- se hizo víctimas a los usuarios. Es un incalificable acto de barbarie, que descubre la impotencia y/o complicidad de las autoridades públicas y exacerba la indignación ciudadana. Algunos advierten que la desmesurada declaración oficial obedece al juego propagandístico que presenta al gobierno como el héroe de la película aunque sus fallas e imprevisiones hayan desencadenado el ciclo de la violencia y la derrota de su política sea inocultable. Otros sospechan que es un llamado abierto a mayor intervención extranjera: el SOS del náufrago. En efecto, a pesar de que el 11 de septiembre generó una enorme presión del gobierno norteamericano sobre la comunidad internacional, la mayor parte de los Estados se resistió a caer en la trampa de una segunda guerra fría: a la traducción automática entre comunistas y terroristas. Rechazó la subordinación a un solo poder mundial respecto del alcance político- e incluso civilizatorio- de cualquier alteración a la paz pública y la determinación de sus consecuencias represivas. Las resoluciones 1373 (2001) y 1624 (2005) del Consejo de Seguridad dieron forma a un Comité contra el Terrorismo responsable de “fortalecer las capacidades de los Estados miembros para combatir actividades terroristas dentro d sus fronteras”. Sin embargo no se creó ningún instrumento que abarcara las disposiciones en la materia, por lo que dicho organismo tiene como referentes 16 convenciones distintas, que debe promover en virtud de su baja adhesión internacional. Se instauró el policentrismo interpretativo y operativo con objeto de propiciar un mundo multipolar. Conocí el proceso que condujo a la adopción de la Convención internacional sobre delincuencia organizada transnacional (Palermo) y tuve ocasión de seguir el debate europeo sobre terrorismo en los primeros años de este siglo. Los mecanismos de cooperación son numerosos, así como los criterios compartidos sobre el carácter multidimensional del problema. El propósito explícito es favorecer una acción internacional efectiva que salvaguarde la autodeterminación de los Estados. Preocupa a las naciones independientes que cualquier trastorno social, conflicto étnico, flujo migratorio, protesta política, movimiento estudiantil o violencia intrafamiliar pudiese ser motivo de injerencia externa. De ahí que se resistan a asumir los criterios y obedecer las estrategias de las potencias dominantes. La actitud del gobierno mexicano exhibe lo contario: un vaciamiento aberrante de soberanía.


EE UU PRESENTA UNA DEMANDA MASIVA CONTRA LA BANCA POR NEGLIGENCIA

La agencia de vivienda acusa a 17 grandes entidades de provocar pérdidas tras vender hipotecas de baja calidad por 105.000 millones de dólares
Los bancos faltaron a su obligación de comprobar la calidad de los activos
S. POZZI – EL PAÍS
La batalla para exigir responsabilidades a Wall Street por el fiasco de las hipotecas basura cobró ayer nueva dimensión. La Agencia Federal de la Vivienda (FHFA, en sus siglas en inglés) presentó ayer una demanda multimillonaria en la que acusa a Bank of America, JP Morgan Chase, Deutsche Bank, HSBC, Barclays, Citigroup, Nomura y otros grandes grupos financieros de provocar pérdidas masivas a las dos entidades prestamistas públicas Freddie Mac y Fannie Mae tras venderles hipotecas de dudosa calidad por valor de 105.000 millones (más de 70.000 millones de euros al cambio actual).
La agencia que vela de las dos agencias hipotecarias semipúblicas considera en su acción judicial que estos bancos mintieron sobre la calidad de los paquetes de deuda hipotecaria que vendían a Fannie y Freddie, lo que a su vez contribuyó a inflar la burbuja inmobiliaria. Después, cuando el mercado inmobiliario se vino abajo, provocó severas pérdidas al contribuyente.
En total, son 17 entidades las demandadas por negligencia. El caso más llamativo es el de JP Morgan Chase, acusada de vender préstamos por valor de 33.000 millones de dólares (más de 23.000 millones de euros). Le sigue Bank of America y su filial Merrill Lynch, por 30.850 millones. La demanda también cita a Deutsche Bank (14.200 millones), HSBC (6.200 millones), Barclays (4.900 millones), Citigroup (3.500 millones) y Nomura (2.000 millones) junto a Goldman Sachs.
Se trata de una acción legal por la vía civil muy similar a la que en julio lanzó contra el grupo suizo UBS, en la que le reclama 900 millones de dólares (633 millones de euros). Entonces el regulador dijo que seguirían demandas contra otros bancos. La acción de la Administración de Barack Obama se inicia a menos de dos semanas de cumplirse con el tercer aniversario del derrumbe de Lehman Brothers.
La titulización de hipotecas está en el corazón del colapso financiero. La agencia considera que los bancos faltaron a su obligación de comprobar la calidad de los activos que colocaban en el mercado y fallaron al ver que los hipotecados estaban aportando pruebas falsas o exageraron sus ingresos para hacerse con los préstamos. Eso provocó que la deuda vinculada a las hipotecas perdiera más rápido su valor cuando se retrasaron en los pagos. El argumento para el ataque legal es conocido, y es quizás la única vía por la que el regulador puede exigir algún tipo de responsabilidad a Wall Street por los excesos durante los años del boom inmobiliario. Washington busca un reembolso para limitar las pérdidas al contribuyente con la depreciación de esos activos. Es algo que intentan también inversores privados.
El proceso para restaurar la confianza en la banca será lento. Desde la asociación bancaria se teme que los continuos procesos legales sigan creando incertidumbre y eche para atrás a las entidades a la hora de conceder determinados préstamos. No lo piensan así las organizaciones que protegen al consumidor, que dicen era hora que los reguladores busquen justicia.
Uno de los más acosados por los litigios legales es Bank of America, que en junio llegó a un pacto con un grupo de inversores por el empaquetado de hipotecas de Countrywide. Este acuerdo está en suspenso a petición del fiscal general de Nueva York, al que se suma a una demanda de la aseguradora AIG. Fannie y Freddie fueron dos de los grandes inversores en deuda.
Relacionado con el fiasco hipotecario, la Reserva Federal inició el jueves una acción contra Goldman Sachs por las prácticas de su antigua filial Litton Loan Services en el proceso de embargo de viviendas. El banco central estadounidense, que vigila a las grandes firmas financieras del país, le advierte de que esta conducta puede ser objeto de reprimenda financiera.
Wall Street se plante en estos momentos el siguiente debate: con una economía y un mercado de la vivienda tan vulnerables, ¿es conveniente reforzar esta batalla legal? Sobre todo cuando la Casa Blanca trata de definir un plan que le permita, con la ayuda de los bancos, contener la degradación del sector inmobiliario, que no termina de tocar fondo tras cuatro años de contracción en las ventas y en los precios.

viernes, 2 de septiembre de 2011

CALDERÓN, CINCO AÑOS CON RESULTADOS MAGROS

José Luis Caballero, Edgar Huérfano y Yolanda Morales / El Economista
Felipe Calderón. Foto: Notimex

A 15 meses de terminar su gestión, el presidente Felipe Calderón tuvo resultados magros en materia económica, incluso menores que sus dos antecesores, y el mejor desempeño ha sido del Banco de México, un organismo autónomo que no está bajo su control.

Al quinto año de la gestión del presidente Felipe Calderón, existen avances y retrocesos en diferentes sectores económicos del país. El crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) fue de 1.27% en dicho lapso, el más bajo de los dos mandatos que lo preceden.

Desde la óptica de varios analistas e investigadores, ello es reflejo de una inadecuada conducción en algunos casos y la afectación de la crisis económica mundial en otros.

“El crecimiento de la economía en estos cinco años ha sido bastante mediocre, y entendemos que el atenuante de la recesión pavorosa del 2009 resultó de las circunstancias internacionales, pero lo que sí es responsabilidad de Calderón es que en estos cinco años no ha aprendido a negociar con el Congreso para elevar el crecimiento potencial de la economía con la aprobación de alguna de las reformas estructurales”, comentó Sergio Negrete Cárdenas, investigador del Centro de Estudios Espinosa Yglesias y catedrático del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente.

Las actividades primarias fueron el eslabón más débil en los primeros cinco años del mandato de Felipe Calderón, al crecer 0.9% en promedio; durante el quinquenio de Vicente Fox, este sector avanzó 1.6%, y con Ernesto Zedillo el avance fue de 2.7 por ciento.

El sector manufacturero, que genera en promedio 18% del PIB, creció en promedio en los primeros cinco años de Felipe Calderón apenas 1.0%, sostenido por la fabricación de maquinaria y equipo que creció 6.5% y el de equipo de transporte que avanzó 7.0% en el mismo lapso. En el mandato de Vicente Fox, la industria manufacturera retrocedió 0.2% y con Ernesto Zedillo aumentó 5.5 por ciento.

Mientras que los indicadores macroeconómicos se han fortalecido en el transcurso de estos tres mandatos, al punto que se convirtieron ahora en el blindaje contra la crisis mundial a la mitad del sexenio, sectores como el agropecuario y el turístico siguen luchando para mantener su viabilidad como áreas rentables para el país.

PP_cornisas

Dar clic a la infografía para ver más grande.

INDUSTRIA ESTANCADA

Para analistas como Josefina Morales Ramírez, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, la administración federal actual ha tenido una mala conducción en sectores específicos como el manufacturero, el cual se enfocó a rubros con bajo valor agregado.

Y es que el sector industrial, durante los primeros cinco años de Felipe Calderón, registró un crecimiento promedio de 0.6%, que resultó de la combinación del avance de 0.5% en el sector de la construcción, 1.0% en las manufacturas y la baja de 0.9% en la actividad de la minería.

Durante los primeros cinco años de Vicente Fox, la industria registró también un avance de 0.6 por ciento. La combinación en la evolución de las variables fue el aumento de 2.1% en la industria de la construcción, 1.6% en la minería y una caída de 0.2% en las manufacturas. Los cinco años de Zedillo en el sector industrial son los más sobresalientes, al crecer 4.2% durante los cinco años de mandato, el mayor impulso provino de las manufacturas, que avanzaron en promedio 5.5% y la minería con 3.1 por ciento.

LOS SERVICIOS, EL REFUGIO

El sector con mayor dinamismo en los cinco años del gobierno actual es el de servicios, ya que representa 63% del PIB en promedio y creció 1.9% en los primeros cinco años de la administración de Felipe Calderón, ligeramente por arriba de 1.8% de Vicente Fox y muy cerca también de 2% de Ernesto Zedillo.

De acuerdo con Eduardo Ávila, economista de grupo Monex, durante los últimos años el sector servicios se ha modernizado, siendo uno de los sectores donde más se están creando empleos; sin embargo, casos como el rubro turístico, el cual padeció no sólo los embates de la recesión mundial, sino los efectos de la epidemia de influenza, al igual que las aerolíneas, no han podido sostener los niveles de crecimiento observados.

Adolfo Albo, economista de BBVA para México, consideró que las ventas al menudeo, por su naturaleza, están determinadas tanto por el desarrollo de la dinámica económica del país, como por la confianza del consumidor final, por lo que a lo largo del sexenio éstas reflejaron variables a través de los diferentes momentos por los que atravesó la economía.

SECTOR FINANCIERO FALLÓ EN PENETRACIÓN

El sector financiero en México, si bien ha demostrado tener solidez durante todo el gobierno de Felipe Calderón, incluso en medio de la reciente crisis financiera internacional, aún tiene pendientes que no han sido atendidos, como una mayor penetración bancaria y menores costos para los clientes.

Para David Olivares, analista de Moody’s México, los bancos han demostrado a lo largo de los últimos cinco años una estabilidad importante, tanto en su capitalización como en la prudencia al riesgo, esto como resultado de una adecuada administración de negocios como por la modernización de las normas bancarias.

“Los bancos y las autoridades aprendieron la lección en la crisis de 1995, por lo que los resultados los vemos ahora. Las instituciones bancarias en México fueron más prudentes al prestar y las autoridades las vigilan mucho mejor”, consideró el analista.

Al iniciar el actual sexenio, el índice de capitalización de los bancos era de 16%, el cual varió poco a lo largo de los últimos años, cerrando al mes de julio del 2011 en 17.7% para todo el sector.

Sin embargo, previo a la crisis, desde el 2007 los bancos presentaron incrementos importantes en sus carteras vencidas, lo que, combinado con la desaceleración de la economía en el 2008, la morosidad bancaria -especialmente en tarjetas de crédito- se disparó a niveles de 12% de la cartera total vigente.

Oscar Carbonell, profesor de Dirección Financiera del Ipade, mencionó que los bancos relajaron sus políticas de aprobación, por lo que tuvieron que llevar a cabo fuertes programas de reestructuras.

“Al momento de que las ganancias de los bancos estaban siendo afectadas por las reservas, se vieron obligados a restringir el crédito y replantear las políticas de aprobación”, aseguró el académico.


BRINDA INFRAESTRUCTURA BASES DE CRECIMIENTO

En el balance de los primeros cinco años de gobierno de Felipe Calderón, la construcción de grandes obras de ingeniería destacó como uno de los logros más importantes en su mandato, al crecer en promedio en dicho lapso 5.48%, el doble que con Ernesto Zedillo y 1.6 puntos porcentuales por arriba de lo logrado por Vicente Fox en el mismo lapso.

Aunque con el apoyo del Banco de México, el otro gran logro fue el mantener la inflación a la baja pese al contexto de volatilidad e incertidumbre. El aumento en energéticos pese a la política mensual de deslices fue de apenas de 4.4% durante estos casi cinco años.

PEMEX ¿REFORMA ENERGÉTICA O FLUJO DE CAJA DEL GOBIERNO?

Guillermo Lanché Guevara* / El Universal
Petróleos Mexicanos, la empresa más grande de nuestro país y la que más ingresos por exportaciones genera al gobierno federal, se encuentra una vez más en los ojos de los críticos. En semanas pasadas, en uno de los periódicos de mayor circulación del noreste de México, el encabezado de la sección principal señalaba: “Pierde Pemex en 2010 y aún así da aumento”; y en el desarrollo del artículo se da a conocer que las pérdidas generadas por la paraestatal sumaron 47,500 millones de pesos, cifra alarmante de por sí, sólo que en ninguna parte del texto se menciona que las pérdidas fueron generadas en su mayoría por la elevada carga impositiva que año con año se registra en sus estados financieros, provocando que el patrimonio disminuya cada vez más.
Para fundamentar lo anterior es necesario revisar el informe financiero que la propia empresa emitió con cifras al cierre del 2010, donde efectivamente se da a conocer que las pérdidas generadas son del orden de 47,463 millones de pesos, además de que en el 2009 las pérdidas fueron de 94,682 millones y en el 2008 de 112, 076 millones de pesos. Ante estas cifras cualquiera demandaría la venta o cierre de la empresa; sin embargo, faltaría presentar los resultados financieros antes del Impuesto sobre la Renta, que son altamente rentables.
Pero, ¿cuál es la posible realidad de la situación financiera de Pemex? Basta analizar el cuadro de los datos tomados de los Estados Financieros de Pemex presentados en su página web al cierre del 2010 y dictaminados por KPMG, Cardenas Dosal, Auditores Externos, donde claramente se refleja que las utilidades antes de los impuestos para 2008, 2009 y 2010, se encuentran entre el 41.46% y el 49.63%; además de un costo de Ventas del 50% y un Gasto de Operación del 8.4%, estos dos últimos en promedio.
El principal problema de las pérdidas de la empresa es el alto porcentaje de la carga fiscal, pues los impuestos causados rebasan la utilidad antes de impuestos, situación totalmente anormal para una empresa, por eso, al compararse con las principales petroleras del mundo, éstas siempre presentan utilidades, al considerarles con un porcentaje impositivo de un 30% en promedio.
Algo que no es reflejado en los comentarios periodísticos es la falta de autonomía de gestión, pues Pemex está sujeto a una asignación presupuestal tanto para su Gasto Corriente como para sus Proyectos de Inversión, como los importes que para el 2010 recibió: de 416 y 263 miles de millones de pesos, respectivamente; de acuerdo a lo publicado en el Diario Oficial de la Federación del Presupuesto Gubernamental para ese ejercicio. Lo anterior, comparado con las ventas efectuadas de 1 billón 282 mil millones de pesos, le obliga a generar deuda año con año para poder solventar sus compromisos, una deuda que aumenta en cada ejercicio, como sucedió entre el 2009 y 2010 en que aumentó de 529,000 a 575,000 millones para poder hacer frente a sus necesidades de flujo de efectivo, aunado al hecho de generar anticipos diarios, semanales y pagos provisionales mensuales de 182,051; 182,052 y 178,670 millones de pesos respectivamente, para cubrir el Derecho Ordinario sobre Hidrocarburos (DOSH) que cubre Pemex Exploración y Producción y que equivalen a una tasa del 73% anual
En este contexto se puede mencionar que Pemex es razonablemente productivo, pues el presupuesto de egresos que se le autoriza es sobre un precio del barril de petróleo crudo para exportación fijado de antemano, por lo que cualquier aumento que tenga el petróleo en el mercado mundial, es absorbido directamente por el Gobierno Federal como excedente por los precios del petróleo y utilizado para cubrir su gasto corriente, basta recordar la época dorada del sexenio anterior, en la cual el precio del petróleo alcanzó los 120 dólares por barril.
¿Cuál empresa que se considera rentable puede salir adelante sin una autonomía de gestión? La respuesta apropiada sería ninguna; por eso la Reforma Energética urge para que Pemex pueda ser autosuficiente, controlar sus propios ingresos, eficientando aún más la producción como el hecho actual de que el gasto de operación es de apenas un 8.4% en promedio.
La única desventaja sería entonces que el Gobierno Federal perdería todos los ingresos adicionales que a la fecha se obtienen tanto por el incremento en las exportaciones de petróleo, como por la elevada carga fiscal actual que tiene que soportar la entidad paraestatal. A cambio de eso estaríamos seguros de que se convertiría en una empresa altamente rentable al comprarle al Gobierno el Petróleo Crudo y el Gas, para exportarlo al precio de mercado y controlando sus propios ingresos, generando de esa forma la inversión necesaria para producir más gasolina, gas y productos petroquímicos, eliminando las importaciones que ahora se realizan.
*Docente en las licenciaturas de Negocios Internacionales, Finanzas y Contabilidad. Universidad del Valle de México

LO QUE QUEREMOS OIR, PRESIDENTE

El Informe de Gobierno tiene por origen la característica de plasmar una fotografía del estado de la Nación. Sí, pero al mismo tiempo la obligación de generar un discurso con miras al futuro, una guía para aquellos pendientes y tareas que deben atenderse en aras del bienestar de la sociedad y del país en su conjunto.
En este marco, el reporte sobre la situación de México que se realiza año con año el 1 de septiembre –como desde 1917 se ha celebrado– no cumple cabalmente con ninguna de ambas obligaciones.
Por un lado, la radiografía que se ha acostumbrado y presentado del país está hecha con la visión oficial, con los datos y estadísticas más atractivas –más no pertinentes y claras– que el gobierno selecciona para alabarse de sus éxitos. Por el otro, la capacidad de trazar un discurso de propuestas se ha desdibujado desde hace muchos sexenios, manteniendo como tradición un mero ejercicio retrospectivo, antes que privilegiar la reflexión y el análisis sobre lo que falta por hacer para mejorar al país.
Claro ejemplo de ello será la seguridad, asunto que retoma un rol central ante actos de violencia como los ocurridos la semana pasada en Monterrey, donde el crimen organizado cobró la vida de 61 personas al incendiar un establecimiento. La sociedad exigirá al gobierno federal que dejé a un lado los números y actitudes triunfalistas, pues lo que hoy quiere escuchar, entre lo más relevante, son propuestas y compromisos a medir por cumplimiento, para acabar con tragedias de esa naturaleza y con la violencia que se recrudeció en el actual sexenio.
Hoy el mexicano no es el mismo de hace tres décadas en las que el mensaje oficial era la verdad, no absoluta pero sí impuesta e inapelable. Actualmente la sociedad ha madurado y exige, a gritos o en silencios, que los mensajes del gobierno busquen rendir cuentas, no promoverse políticamente; generar diálogos, no polarizaciones; y reflejar la realidad, no falsas percepciones… mensajes que ayuden a construir y trabajar en las áreas que el país lo necesite para ser mejor.
A ningún mexicano satisfacen los amplios informes escritos o mensajes en cadena nacional que no permiten la interpelación, ni siquiera la retroalimentación, pues las palabras que ahí se reflejan obedecen a la óptica oficial y sólo muestran lo que el Estado quiere que sea expuesto, aún cuando la realidad supera cualquier dato o estadística presentada por el Presidente.
Es necesario, coinciden expertos, académicos y políticos, revisar el formato del Informe de Gobierno en busca de una esencia más propositiva y más centrada para esta actividad, pues en sus raíces más profundas el informe fue generado para proponer y abrir el debate hacia los pendientes o tareas que quedaron incompletas durante el año.
“Sería positivo que en informe hubiera debate e interacción, en un marco de respeto. El país se merece evolucionar a un tono más propositivo, discusiones serias y el enriquecimiento de las distintas versiones, no las descalificaciones y pleitos que hoy lo dominan”, como destaca Salomón Pressburger, presidente de la Concamin.
En este sentido, el clamor es unánime; se quieren escuchar realidades y propuestas, estrategias y proyectos, no victorias de papel que no hacen más que desvirtuar la realidad e impedir el avance del país.
Fuente: El Semanario

FC: MENOR EMPLEO Y SALARIO

México SA
"Para vivir mejor", ¡claro!
Pemex y la "españolidad"
Carlos Fernández-Vega / La Jornada
El inquilino de Los Pinos presentó su idílico "quinto Informe de gobierno" en un ambiente crispado por el nivel de inseguridad, el raquitismo económico y el vertiginoso descenso del bienestar social, todo ello aderezado con un abultado inventario de promesas incumplidas. Una de ellas, tema cotidiano durante su campaña electoral, fue la relativa a que él sería "el presidente del empleo" (del desempleo, en los hechos); un lustro después, la realidad muestra que la generación de plazas laborales es totalmente deficitaria para atender la demanda de la población, y que las escasas fuentes de trabajo creadas son de ínfima calidad.
Muchos serán los "cortes de caja" que se hagan con base en el supuesto "informe", pero el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados se adelantó a realizar el propio, con cifras oficiales, en materia de empleo e ingreso de los trabajadores, y entre lo relevante está el hecho de que en plena "presidencia del empleo", y considerando que "la crisis fue superada" (frase, obvio es, del mismísimo inquilino de Los Pinos) la economía nacional a duras penas ha generado, en promedio, 185 mil empleos formales por año, es decir, 15 por ciento de la demanda real en materia laboral. Sólo 15 de cada cien mexicanos han logrado colarse al mercado del empleo formal, sin que ello garantice niveles dignos de bienestar; los 85 restantes sobreviven cómo y dónde puedan.
El 50.4 por ciento de los nuevos empleos registrados en el IMSS fueron eventuales, y permanente el 49.6 por ciento restante, lo que indica que actualmente poco más de la mitad de las plazas laborales en el sector formal de la economía han sido de menor calidad, lo que pone en duda, por decirlo suave, los fundamentos para el crecimiento del mercado interno. El empleo formal en el país sólo representa 32.6 por ciento de los mexicanos con ocupación, por lo que es necesario analizar lo que pasa en el resto de la economía. De acuerdo con los resultados de la más reciente encuesta nacional de ocupación y empleo, 5.62 por ciento de la población en edad de trabajar se encuentra desocupada, es decir, 2.7 millones de personas.
La población que trabaja menos tiempo del que está dispuesta a ofrecer (población subocupada) suma casi 4 millones de personas, y 13.4 millones los que laboran en el sector informal, lo que constituye un máximo histórico. La magnitud de las cifras nos ayudan a concluir que el sector informal ha funcionado como válvula de escape por el poco empleo generado en el sector formal y que una gran parte de la población (40 por ciento) se encuentra en situación de alta vulnerabilidad, ya sea por estar desempleado, por trabajar menos tiempo del que requiere, o en un sector sin prestaciones ni beneficios sociales.
Por el lado de los salarios, el CEFP indica que el segundo fundamento del mercado interno es el ingreso de la población. Mientras más dinero tenga la gente, más posibilidades existirán de un mayor consumo, lo que impulsa la economía doméstica. Si en el análisis se corrobora que el mercado laboral está en descomposición, en el caso del ingreso la tendencia es francamente explosiva. Por ejemplo, el salario base de cotización del IMSS comenzó a deteriorarse, presentando caídas en su valor real que se acumularon mes tras mes. Después de 27 pérdidas consecutivas, a partir de febrero de 2011 comenzó su recuperación, cuando se presentó el primer crecimiento positivo del saldo real. No obstante, esto no ha sido suficiente para recuperar lo perdido durante la crisis, dado que a mayo el salario base de cotización del IMSS presenta una caída acumulada de 1.6 por ciento (octubre de 2008-mayo de 2011), que equivale a una pérdida de 118 pesos al mes.
Como se mencionó, el mercado formal sólo representa un tercio del mercado laboral total, por lo que es necesario revisar lo que ha sucedido en la totalidad de la economía. Si se toma en cuenta la distribución salarial del país, se observa que del segundo trimestre de 2008 al igual periodo de 2011, la proporción de la población que gana de uno a dos salarios mínimos aumentó (12.3 y 16.8 por ciento respectivamente), mientras la que obtiene más de cinco salarios mínimos cayó (23.3 por ciento), es decir, se presentó una clara regresión salarial. Esto refleja que el ingreso promedio de los empleos que se han generado durante la supuesta recuperación de la economía resulta notoriamente inferior al de los puestos de trabajo que se perdieron durante la fase más crítica de la recesión.
La masa salarial ha moderado su ritmo de crecimiento durante el último trimestre. Esto se ha reflejado en un menor dinamismo del mercado laboral, donde las empresas manufactureras no han enfrentado problemas de disponibilidad de mano de obra calificada. Es decir, la holgura que presenta el mercado laboral ha permitido a las empresas tener una mayor cantidad de trabajadores con disposición de trabajar, lo que a su vez les permite ofrecer un menor nivel de salarios al que tendría que ofertar en caso de mayores dificultades.
En síntesis, en sus cinco años de estancia en Los Pinos Felipe Calderón ha garantizado menor empleo, menor salario y menor poder adquisitivo. Todo ello, desde luego, "para vivir mejor".
Las rebanadas del pastel
Muy preocupados andan los súbditos "socialistas" del rey Juan Carlos porque la trasnacional Repsol corre el riesgo, según dicen, de perder la "españolidad". Ese consorcio, una empresa del Estado en su origen, y privatizada a partir de 1989, tiene metida la mano hasta el fondo, literalmente, en una treintena de países que cuentan con reservas de hidrocarburos, y cuando la metió nada le importó que esas naciones perdieran el control de sus recursos naturales, mediante generoso obsequio de los gobiernos locales. Hoy están nerviosos porque Pemex, una empresa del Estado en su origen, y privatizada a partir de Miguel de la Madrid, aumentó su participación accionaria en Repsol, en asociación con el grupo Sycar, de origen español. Pero de qué se quejan los súbditos, si el capital español en México, con la alegre participación de cinco gerentes de Los Pinos, ha "desmexicanizado" (valga el término) buena parte del sistema financiero, la energía eléctrica, el gas natural, la industria de la construcción, el turismo, las telecomunicaciones, el transporte, la industria editorial, el comercio, las manufacturas y mucho más. ¿Verdad que no es lo mismo colonizar que ser colonizado? Por otra parte, ¿qué coño (lenguaje adecuado para el tema) hace Pemex endeudándose para comprar acciones de dicha trasnacional, cuando tres años después de anunciar la construcción de la refinería Bicentenario, en Tula, no ha puesto un solo tornillo?


DESTINO DE LOS ENSAMBLADORES Y LA CREACIÓN DE EMPLEOS

JULIO FAESLER / EL SIGLO DE TORREÓN
El secretario de Economía anunció el miércoles de esta semana que no dará marcha atrás el 12 de diciembre para eliminar, conforme lo acordado con China, las medidas de transición que protegen a 15 ramas fabriles de las importaciones de ese país. La reacción de los industriales mexicanos ha sido de alarma y protesta.
El reclamo de los empresarios, encabezados por los presidentes de la Concamin y Canacintra, es muy explicable. A su vez, la respuesta dada por el propio Dr. Ferrari, tiene sentido: los empresarios sabían desde hace diez años que en 2011 se quitarían los aranceles contra productos chinos. Con todo ello, no se prepararon para enfrentar la competencia que ello desencadenaría.
Es bien conocida la negligencia de nuestros industriales para mejorar su competitividad internacional, su inveterada costumbre de recurrir al gobierno pidiendo protecciones y beneficios y su inmediato reclamo al no recibir a tiempo lo que por debilidad les prometen las autoridades.
Esta manera de actuar de la comunidad empresarial no es muy distinta a la de sus cofrades de cualquier país. El que así sea, no les da la razón. Desde hace muchas décadas nuestro gobierno ha insistido en que los productores nacionales mejoren sus calidades y precios.
Hay sin embargo, que ver la otra realidad. La de nuestro desarrollo socioeconómico y su íntima relación con la política aperturista de comercio exterior que México ha seguido ininterrumpidamente desde que en 1985 nos adherimos al GATT, después a la OMC y en 1994 al TLCAN. Durante esos mismos 26 años con esa directiva se ha agredido a la agricultura y la industria nacional y ha frenado la creación de empleos. No sólo esto, dicha política vino a marcar más la vinculación que la geografía nos ha remachado con los EUA.
La persistente dependencia de nuestros ingresos de exportación al mercado norteamericano nos coloca en una vulnerabilidad que ahora se acentúa al avanzar su debilitamiento. Irónicamente, dada la mentalidad del empresario mexicano orientado siempre a ese país, la recuperación gradual de la economía norteamericana que se espera lo disuade de explorar mercados extranjeros también comercialmente atractivos.
La inmadurez industrial nos llevó a refugiarnos en las operaciones de maquila. La internacionalización de la economía acentuó el fenómeno llevándonos a abandonar los procesos de producción integral por el del ensamble de insumos y componentes ofrecidos por proveedores extranjeros que operan con la baratura de economías de escala. El fenómeno es mundial. Así se ve hoy en día en la fabricación de automóviles, aviones, aparatos electrónicos y en la industria del vestido. Al aumentar la importación de insumos para proveer a sus empresas maquiladoras, los países tienen que buscar equilibrar sus balanzas comerciales exportando otros componentes que a su vez producen con sus propias ventajas de escala.
En el comercio internacional actual el intercambio de componentes está resultando más importante que el de los artículos terminados. La ironía de nuestra actual condición es que si la apertura nos ha convertido en país ensamblador, nos hemos olvidado de producir y exportar a nuestra vez nuestros propios componentes a otros países ensambladores.
El desarme arancelario indiscriminado que la Secretaría de Economía practica, ha hecho que 70% de nuestra producción dependa de la importación de insumos. La ausencia de producción propia de insumos nos impide formar las cadenas de producción que requerimos y limita la creación de empleos formales.
Para completar este desalentador cuadro, muchas áreas agropecuarias e industriales que sobreviven sufren los efectos de la apertura. La respuesta que ofrecen las autoridades mexicanas a las importaciones dañinas no es la de establecer tarifas o precios de referencia oficiales, sino que se definan como competencia "desleal". Esto significa que el productor mexicano inicie complejos y muy costosos procesos de "antidumping" ante la Secretaría de Economía y su oficina especializada que es la UPCI.
Por mucho que dicha oficina sea diligente en tramitar y asesorar la denuncia, los detallados esquemas internacionales fijados por la OMC o los pasos establecido en el TLCAN, impiden que el supuesto remedio sea rápido y eficaz. Un daño a veces irreparable se ha infligido a la empresa afectada si no es que a toda una rama de actividad que repercute en su capacidad de generar empleo. El caso se da en la actualidad en diversas industrias que requieren protección efectiva no prolongados y discutibles medidas de defensa. Ejemplos son los textiles y el calzado, o la industria de las llantas, películas para envolturas y empaques y juguetes.
El dilema está en favorecer al consumidor o al productor nacional. El primero, requiere ingresos y poder de compra lo que habrá si tiene empleo. El segundo, requiere mercado para sus productos lo que depende del poder de compra del primero. La incongruencia de la política de apertura consiste en frenar la ocupación nacional con lo que se reduce el poder de compra que sostiene el mercado interno que el productor nacional necesita.
No es cuestión de dejar pasar más tiempo. Las necesidades actuales de empleo no se satisfacen con el esquema ensamblador, tampoco basta el sector servicios. Debemos aprovechar la coyuntura actual en donde México ocupa hoy en día un lugar preponderante de estabilidad y solidez económica. Mantengámoslo y desarrollémoslo, produciendo nuestros propios insumos y creando más empleos.