- A esto se suma una reestructura interna que contempla el recorte a la alta burocracia: menos mandos, salarios homologados y recursos redirigidos a áreas técnicas
Sofía García - El Heraldo de México
La reconfiguración de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) busca romper con revisiones tardías, fragmentadas y sin consecuencias, para dar paso a un sistema que detecte, prevenga y sancione el desvío de recursos públicos en tiempo real.
El planteamiento no es menor. La ASF, ahora encabezada por Aureliano Hernández Palacios, busca coordinarse con las 32 entidades para cerrar filas y eliminar vacíos de supervisión que históricamente han permitido que estados y municipios operen con amplios márgenes de discrecionalidad sin consecuencias. La apuesta es una fiscalización total del territorio, con intercambio de información, inteligencia de datos y revisiones que no solo documenten irregularidades, sino que intervengan antes de que el daño sea irreversible.
A esto se suma una reestructura interna que contempla el recorte a la alta burocracia: menos mandos, salarios homologados y recursos redirigidos a áreas técnicas. En otras palabras, menos escritorio y más auditor en campo, para reducir privilegios y fortalecer la capacidad real de revisión del gasto público.
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