José Blanco - Periódico La Jornada
El comunicado de prensa del Banco de México (BM) del pasado 12 de agosto contiene ambigüedades y latiguillos sin sentido (ajuste ordenado, convergencia ordenada), como ocurre con todos sus comunicados. El referido tuvo el propósito de anunciar un nuevo aumento en la tasa de interés de referencia (TI), a 4.5 por ciento. El BM hace múltiples declaraciones seudoasertivas, sin mayores explicaciones: los mortales deben creer lo que el BM dice, y guarde usted silencio.
Las bruscas contracciones económicas derivadas de la pandemia han dado origen a planes extremos de recuperación, a los que se atribuyen presiones inflacionarias que son motivo de debate en todas partes. En Estados Unidos Paul Krugman ha escrito varios artículos cuestionando respuestas en automático de la Reserva Federal elevando la TI, frente al aumento de la inflación subyacente. Krugman ha recordado la tesis de Robert Gordon, de 1975, que diera lugar al concepto de inflación subyacente ( core inflation). Gordon propuso sustraer, del índice general, los precios de los energéticos y los de los alimentos, pues esos bienes presentaban entonces oscilaciones desmedidas, y propuso observar sólo los precios de los bienes con tendencia alcista más sosegada y regular: esta tendencia es la inflación subyacente, y se convirtió en una medida estándar y una guía para la política monetaria de la Reserva Federal. Krugman pregunta si el análisis de Gordon fue útil para siempre: ¿no ha cambiado el comportamiento de los precios de los energéticos, de los alimentos y del resto de los bienes?
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