Luis Rubio - El Siglo de Torreón
¿Qué es primero, el huevo o la gallina? El eterno acertijo tanto en la ciencia como en la vida cotidiana nunca se resuelve, pero lo trascendente, dice Matt Ridley en su nuevo libro sobre innovación, es cómo piensa uno al respecto. La teoría de la evolución ejemplifica el punto de manera nítida: la evolución no nos dice nada sobre la existencia de un ser superior, pero prueba que si éste de hecho existe, no tiene, o aborrece, la planeación central. La evolución no sigue un patrón predecible pero estudiarla permite tener una perspectiva distinta sobre las cosas y eso, afirma Alan Kay, tiene un valor superior: “un cambio de perspectiva vale ochenta puntos de IQ”. Si queremos salir rápido de la pandemia, la receta es crear condiciones para que florezca la innovación.
En Cómo funciona la innovación: por qué florece en libertad, Ridley insiste en ver más allá de las explicaciones evidentes y propone que al adoptar una manera creativa de resolver problemas disminuye el dogmatismo, especialmente cuando uno reconoce que puede haber más de una solución a un determinado problema y que cometer errores es parte del proceso y no un fracaso.
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