- La decisión sobre el FMI exhibe liderazgo francés, pero es y debe ser compartido
La reciente nominación de la vicepresidenta del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, como candidata europea a dirigir el Fondo Monetario Internacional debe considerarse un logro personal del presidente francés, Emmanuel Macron. La excomisaria búlgara era, en efecto, su candidata tapada desde antes incluso de empezar el baile de nombres.
El grueso del cartapacio de los nuevos cargos comunitarios lleva principalmente impronta francesa. Así, la nueva presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, es tanto una delfín de la canciller Angela Merkel como un nombre sugerido por, o desde luego acordado con el entusiasmo de París.
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