- El presidente también ha pedido endurecer las medidas contra el ingreso al país de menores no acompañados y 10.000 policías más de inmigración
El futuro de los dreamers vuelve a estar en el aire. Tras anunciar en septiembre su disposición a un acuerdo con los demócratas para salvarles de la deportación, el presidente Donald Trump ha decidido ahora forzar el paso y ha exigido a cambio un endurecimiento de la política migratoria que incluye financiar el muro con México, limitar los permisos de residencia, acelerar las expulsiones de menores centroamericanos, contratar a 10.000 agentes y retirar fondos a las ciudades santuario. Un paquete de máximos que ya ha sido rechazado por la oposición y que hacer prever una correosa negociación.
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